La Hamadríade, Walter Savage Landor

[The Hamadryad]. Poema breve del inglés Walter Savage Landor (1775-1864), publicado en el volumen Hellenics en 1846-1847. Es una de las me­jores obras de Landor; a la sobria naturalidad y a la imitación voluntaria de los griegos, añade una novedad substancial. La versificación es magistral, con versos rutilantes y pictóricos, con descripciones natu­rales, enérgicas y ligeras a un tiempo, con un compás de idilio digno de los grandes modelos.

El poema tiene, en parte, forma de diálogo entre Raico, enviado por su pa­dre a cortar una encina en el bosque, y la Hamadríade que mora en aquel árbol y se le revela; al principio le ruega que no corte la encina, que es suya, y luego le explica su vida en el bosque. Raico se enamora de la Hamadríade («Si la felicidad es inmor­talidad… también yo soy inmortal»); es co­rrespondido por ella y se cuentan sus sencillas vidas. El diálogo abunda en felices toques naturales y está lleno de una volun­taria dulzura con la que se conjugan los versos, sencillos y eficazmente sonoros con los más graciosamente idílicos que jamás escribiera Landor. La Hamadríade ruega a Raico que, de enamorarse de alguna mujer, no se lo revele nunca. Tiene una abeja que conoce todos sus pensamientos y hace cuan­to ella desea: la enviará a su lado como mensajera, y si Raico le es infiel bastará que ahuyente a la abeja para que la Ha­madríade sepa que la ha abandonado. Un día de otoño Raico está en su casa y juega con su padre. Distraído, al escuchar un zumbido, ahuyenta a la abeja, casi sin darse cuenta y sin pensar que es la abeja de la Hamadríade. Por la mañana la abeja vuel­ve al bosque; y la Hamadríade, que la ve con un ala rota, cree comprender y lanza un grito que sólo Raico puede oír. Corre al bosque: la Hamadríade ha desaparecido. Desesperado, después de un año de llanto y de lamentos, muere en el bosque solitario, al pie de la encina que fue refugio de su amada.

A. Camerino