Impromptus, Fryderyk Franciszek Chopin

Son tres (op. 29, op. 36 y op. 51), escritos entre 1838 y 1843, además de la Fantasía Impromptu, que Fryderyk Franciszek Chopin (1810-1849) compuso quizás en 1834 y fue publicada póstumamente como op. 66. A pesar de su título, que significa improvisaciones, presen­tan un aspecto notablemente elaborado y un refinado empleo de la armonía; de modo que se pueden definir más bien como «rápi­dos recuerdos de un momento lírico» (Valetta). El primero, op. 29, en «la bemol» está constituido por un delicado arabesco meló­dico, de expresión afectuosa y a trechos un poco lánguida, que encierra en su interior un robusto episodio en «fa mayor», con be­llas sonoridades y eficaces contrastes rítmi­cos. Más numerosos elementos componen el op. 36, en «fa sostenido mayor»; empieza con una dulce canción, muy «piano», sobre un movimiento acuñador del bajo, a dos voces; sigue un enérgico y caballeresco episodio en «re mayor», de resplandeciente sonoridad y accidentado ritmo, que luego se hace nue­vamente suave y dulce volviendo a la can­ción inicial, en «fa mayor», sobre un nuevo acompañamiento en terceras. Finalmente, un episodio de aérea ternura conduce al final, en acordes de bellas y ricas armonías. Quizás de algo menor mérito es el op. 51, en «sol bemol mayor», que acusa un poco el inquieto malestar que a veces se encuentra en las últimas composiciones de Chopin y puede parecer algo laborioso. En cambio, es una composición toda vibrante y llena de fuego y emotividad juveniles la célebre Fan­tasía Impromptu en «do sostenido menor», donde un impetuoso y dramático «presto» cierra y encuadra un «moderato cantabile» que puede contarse como una de las más suaves melodías de Chopin. Su reaparición en el bajo, con los inquietos arabescos de la mano derecha, que se van aplacando poco a poco, constituye un final de grande y poético efecto.

M. Mila