Hombres y Mujeres, Robert Browning

[Men and Women]. Poesías de Robert Browning (1812- 1889), publicadas en 1868. Originariamente el libro constaba de cincuenta poesías líri­cas, que fueron reducidas a sólo trece com­posiciones en 1868; son, en su mayor parte, monólogos dramáticos, que el autor consi­deraba lo mejor de su poesía; fueron por esto excluidas de esta compilación las bellí­simas composiciones amorosas incluidas en las Líricas dramáticas (v.) y en las Roman­zas dramáticas (v.).

Entre las poesías que quedaron en Hombres y mujeres están «An­drea del Sarto» (v.), «Fray Lippo Lippi» (v.), «El Obispo dispone su tumba en Santa Prá­xedes» (v.). En la forma del monólogo dra­mático, enriquecido con todos los elementos humanos que hasta entonces se le había reprochado sacrificar a un intelectualismo oscuro y revestido con las más complicadas expresiones de la cultura y de la filosofía, Browning alcanza aquella intensidad expre­siva por la que Ruskin le definió como el mayor poeta inglés después de Shakespeare. Pero más allá de las exaltaciones de los apologistas y las consiguientes reacciones de los últimos ochocentistas y de los críticos del siglo XX, la poesía de Browning, cons­truida con vigor e inteligencia, vive en lo más íntimo de un alma y, sin prescindir de la realidad exterior, se adentra en su psicología con una nitidez de comprensión y una ori­ginalidad indagatoria a veces excesivamente diluida, a veces relampagueante. Amante de las figuras de segundo plano, a las que su Andrea del Sarto llama «medios hombres», Browning no supo, sin embargo, hacer, como hubiera querido, el retrato de aquel gran hombre de la historia.

Interesado por la cultura más antigua y menos conocida, re­buscó caracteres y situaciones, que por la misma dificultad de su hallazgo, le parecie­ron más adaptados a su interpretación. Mas de éstos sacó verdades humanas universales, que supo expresar con tal evidencia que su instinto de poeta y de hombre hizo casi lec­tura de almas. Y las mismas ideas terminan por ser desdeñables en la poesía: importa sobre todo el hombre con sus características y con su valor y sus sueños de arte o de vida, religiosos o profanos, precisados en exactas presentaciones que hacen, probable­mente, de estas poesías, junto con Dramatis personae (v.), la más bella colección de Browning.

A. Camerino

Browning, aunque hiciera del lenguaje un innoble barro, creó de éste hombres y mu­jeres que viven. Es el ser más shakespeariano desde Shakespeare hasta hoy; aun cuando Shakespeare podía cantar por diez mil labios y Browning tartamudear por cien bocas. (Wilde)