Hojoki, Kamo-no-Chomei

[Recuerdos de un «jó» cuadrado]. Obra de la literatura japonesa antigua, debida a Kamo-no-Chomei (1154-1216). «Jó» es una medida de longitud equivalente, en la actualidad, a 3,03 metros, y un «jó» cuadrado era la medida tradicional de las celdas de los monjes budistas, de modo que Hojoki significa: Recuerdos de mi celda de ermitaño. El autor, hijo de un «negi», (su­perior de un templo shintoísta) de uno de los templos de Kamo, pueblecito situado a poca distancia de Kyoto, habiendo quedado huérfano en edad muy tierna y luego intro­ducido en la Corte imperial por su abuela paterna, abandonó el mundo en 1206 des­pués de una decisión repentina para abrazar la religión budista. Todas las tradiciones están de acuerdo en afirmar que la causa de su conversión fue la desilusión sufrida por no haber podido suceder a su padre en el cargo que éste ocupaba en Kamo, pero es lícito suponer que en su profundo disgusto de la vida pesaron también otros mo­tivos. Afeitóse, pues, la cabeza como re­quería el uso de su religión, y tomando el nombre de Ren-in (Semilla de Loto), se retiró a la soledad de los montes cercanos a Kyoto y allí, en una choza de ermitaño construida por él mismo, compuso el Hojo­ki, cuyo final lleva la fecha de la tercera luna del segundo año de la era «kenryaku» (2 de mayo de 1212).

El Hojoki es una obra brevísima (en las ediciones impresas el tex­to ocupa apenas 30-40 páginas), dividida en capítulos y, substancialmente, una obra filo­sófica de acusada inspiración budista. El au­tor, ya desde el exordio, pone en evidencia la brevedad de los destinos humanos y la inconsistencia de nuestra vida, continua­mente minada por peligros, como ejemplos de los cuales cita y describe cinco aconte­cimientos, históricamente verdaderos, de los cuales fue testimonio ocular: el incendio que devastó Kyoto en 1177, el ciclón que asoló la ciudad en 1180, el traslado de la capital desde Kyoto a Fukuwara, ocurrido aquel mismo año por voluntad de Taira-no- Kiyomori (1118-1181), la carestía y la peste del 1181, y finalmente, el terremoto de 1185. Con esta primera parte contrasta la segunda, mucho más interesante, en la cual Chomei describe su vivienda de solitario, la existencia que en ella lleva y los pensa­mientos que llenan su mente, únicos com­pañeros de su soledad y alivio de su espí­ritu atormentado por los recuerdos de un pasado ya lejano y lleno de amarguras y des­ilusiones.

Auténtico documento de psicolo­gía humana, en el cual el autor pone al desnudo su corazón y lo describe con mano hábil de artista por medio de delicadísimas pinceladas; el Hojoki es un libro lleno de vida y fuerza emotiva, escrito en un estilo sencillo y claro que ha ejercido una ver­dadera fascinación sobre los lectores japo­neses de todas las épocas y ha tenido tam­bién influencia sobre la producción posterior. Traducido muchas veces a idiomas euro­peos, lo ha sido al italiano por M. Muccioli (Hojoki, de Kamo-no-Chomei, Lanciano, 1930) y por R. Vingiani (El Hojoki de Kamo-no-Chomei en los «Anales del R. Inst. Oriental de Nápoles», 1932).

M. Muccioli