Historias, Procopio

Es la obra mayor del más importante de los historiadores bizantinos, Procopio, nacido en Cesarea hacia fines del siglo V, que, después de haber estudiado en la famosa escuela de los sofistas de Gaza, se trasladó a Constantinopla cuando todavía reinaba Justino (518- 527). Inmediatamente después de la muerte de éste, llegó a ser secretario y consejero del famoso Belisario, al que siguió en todas sus campañas (el año 533, en África, contra los vándalos; en 536, en Italia, contra los godos, y después en Persia). Por tal motivo fué espectador y actor de grandiosos acon­tecimientos, cuya historia nos ha legado. So­brevivió, posiblemente, a Justiniano (m. en 565).

La obra se divide en ocho libros: dos dedicados a la guerra contra los vándalos; dos a la guerra contra los persas, y tres a la guerra contra los godos. Los primeros siete libros fueron publicados en 550. El octavo, que es como la síntesis y complemento de los precedentes, fue publicado posteriormente, aparte, y trata de los acontecimien­tos hasta el año 554. A causa del contenido, en la tradición ulterior, los tres grupos de los siete primeros libros se conocen bajo estos títulos, respectivamente: «Guerra per­sa», «Guerra vándala» y «Guerra gótica». Estos títulos tradicionales no deben inducirnos a creer que Procopio es tan sólo un his­toriador militar. Es un historiador completo, que tiene presentes los factores políticos, geográficos, étnicos y sociales de la historia. Concebidas y escritas durante el reinado del gran Justiniano, las Historias son una glorificación de éste, de las empresas por él inspiradas y llevadas a cabo por el genio guerrero de Belisario (v.), que se convierte pronto en una figura de leyenda.

Es, asi­mismo, la historia del período tal vez más espléndido del Imperio bizantino, cuando parece que Justiniano extiende sus manos para recoger, a un tiempo, la herencia de Constantino y de Augusto. El historiador es digno de tal época. No en vano su mo­delo es Polibio, que vivió también en otra época decisiva de la historia (la gloriosa conclusión del trágico duelo entre Roma y Cartago); y, semejante a Polibio, es, ante todo, un historiador de hechos, aferrado a la realidad, de la que trata de darse cuenta bajo todos los aspectos. Así como Polibio es el modelo de su idea historio gráfica, por su estilo se enlaza con la gran tradición griega de Tucídides y de Heródoto. Proco­pio, el más digno y eficaz representante de la orientación áulica y del reducido círculo cortesano de doctos y literatos, se encuentra en posición antitética con la corriente po­pular de la crónica, que por la rudeza y tosquedad del contenido y de la forma, iba destinada al gran público crédulo e igno­rante. Cabe decir que él es iniciador de una nueva orientación de la historiografía, si bien ninguno de los historiadores bizantinos logró alcanzar su altura.

R. Cantarella

*  A la muerte de Justiniano, Procopio dio a conocer una Historia secreta [Historia ar­cana] que es más bien una radical correc­ción que una continuación de los primeros siete libros de las Historias. Y el mismo título auténtico conservado en el Léxico de Suidas (mejor dicho, en la Suda, v.), a saber: «Anécdotas de las gestas de Justiniano», indica su ca­rácter. Mientras las Historias eran la exalta­ción de Justiniano y Belisario, aquí, en cambio, se representa a Justiniano como un tirano inepto y orgulloso y, asimismo, Beli­sario, que había sido el héroe de las guerras, se muestra ahora envilecido y convertido en un títere a merced de la astuta Antonina, su mujer. Las dos obras se completan recí­procamente y constituyen dos aspectos del mismo cuadro, visto primeramente bajo la única luz que permite la tiranía, y luego a la luz de la realidad, aunque esta realidad aparezca bastante envilecida por la anéc­dota escandalosa. Resultan infundadas las dudas respecto a la autenticidad de la obra; sabemos que fue escrita en 550, y era natu­ral que no pudiera ser publicada antes de la muerte de Justiniano, en 565.

R. Cantarella