[Geschichte der Philosophie; a partir de la tercera edición preceden al título las palabras Lehrbuch der: Tratado de]. Obra del alemán Wilhelm Windelband (1848-1915), publicada por vez primera en 1891.
Como hacia fines del siglo XIX el desencadenamiento de tendencias filosóficas empiristas hacía correr el riesgo de que en la historia de la filosofía la historia hiciese olvidar la filosofía, Windelband quiere ofrecer en esta obra el desenvolvimiento de lo que para él era la cosa más importante desde el punto de vista filosófico: es decir, una historia «de los problemas y de los conceptos expresados en el esfuerzo para resolverlos», susceptible de ser entendida orgánicamente. Esta empresa puede considerarse la primera en su género, ya que si en los albores de aquel siglo las Lecciones sobre la historia de la filosofía (v.) escritas por Hegel habían aportado una historia articulada orgánicamente, en éstas, según indica Windelband, el panlogismo del sistema terminaba por sumergir violentamente en el desenvolvimiento de la unidad la variedad de conceptos y problemas, variedad que es el resultado de las inevitables diferencias espirituales de cada filósofo. En cambio, para Windelband, como seguidor de la llamada «filosofía de los valores», la filosofía — como él mismo dice en la introducción — es la ciencia que determina el valor y las normas de juicio de las ideas derivadas de la vida religiosa, moral, política, social y artística, de forma que la filosofía «no sólo recibe, sino que también da»; la historia de la filosofía es «el proceso según el cual la humanidad, en este caso estrictamente de la humanidad europea, ha determinado según varios conceptos su concepción de la realidad y su valoración de la vida».
Seguidamente, a fin de evitar el defecto opuesto al hegeliano, de discernir en las sucesiones de las doctrinas filosóficas nada más que una confusión de opiniones individuales, el autor no quiere limitar el tratado a la historia personal y literaria de los distintos pensadores; limitada así la exposición biobibliográfica al mínimo e incluso tipográficamente distinta de la verdadera y propia narración, quiere orientar su trabajo esencialmente hacia una exposición de la trama histórica de las diversas corrientes ideales. Según tal criterio se va desarrollando la vasta obra, cuyas siete partes dividen el desenvolvimiento histórico de acuerdo con períodos culturales, en el interior de los cuales se estudian los diversos «problemas», los cuales son en total cuarenta y seis; el último, como es obvio, es «el problema de los valores». La obra sigue siendo hoy un óptimo instrumento de cultura. A propósito del aparente desequilibrio en la economía del trabajo, en el que se da mayor amplitud al desenvolvimiento de la cultura antigua, Windelband señala que ello es debido a que aquella filosofía mantiene su valor, a los efectos de la comprensión histórica de nuestra vida espiritual, más que todo lo que en los siglos siguientes ha sido pensado, excepción hecha de las especulaciones kantianas. Su defecto, por así decirlo, consiste sobre todo en la misma timidez de la «filosofía de los valores» seguida por el autor y en segundo lugar, en el hecho de que el pretendido estudio por problemas es en realidad artificioso, pecando, de un lado, de «nominalismo» por empeñarse en distinguir demasiado, y de otro por haber sometido bajo una única determinación posiciones filosóficas diversas. [Trad. castellana de Francisco Arroyo (México, 1948)].
G. Alliney

