Historia de Griselda, Anónimo

[Estoire de Griseldis] La leyenda, nuevamente de vuelta a Francia, tuvo, en 1395, una adaptación escénica, versificada por un autor desconocido. El marqués de Saluzzo, que se ha casado con la hija de un pobre campesino, quiere probar su sumi­sión con un largo martirio, quitándole los hijos, repudiándola, enviándola a su casa con sólo su camisa y acogiéndola de nue­vo como criada de la princesa que simula haber elegido por su nueva esposa; marti­rio que Griselda acepta sin rebelarse, con sublime resignación y obediencia, hasta que el marido, vencido por su constancia y devoción, acaba con sus pruebas, devolviendo a la desgraciada los hijos, su hogar y la felicidad. Así como Boccaccio no fue el inventor de este argumento, ya divulgado y popular antes de él, tampoco parece que nuestro texto derive directamente del fa­moso cuento italiano, sino de una traducción francesa de la versión de Petrarca. Aunque mediocre desde el punto de vista dramático, la Estoire de Griseldis (publicada en 1550 y recientemente reimpresa por M. J. Glomeau, Le mystère de Grisélidis, París, 1923) supera en habilidad técnica, elegancia de construcción y esfuerzo para expresarse de acuerdo con el carácter de los personajes, a los misterios que constituyen la casi tota­lidad del teatro francés que conocemos de aquel tiempo; teatro del que esta Estoire se destaca también por su carácter comple­tamente laico y por la absoluta falta de intervenciones sobrenaturales.

S. Pellegrini