[Storia critica dei teatri antichi e moderni]. Obra histórica de Pietro Napoli-Signorelli (1731-1815), publicada en Madrid en 1776, en seis volúmenes, y en segunda edición en Nápoles, el 1787, con notas de Cario Vespasiano. Después de una introducción sobre la poesía dramática, el primer volumen examina el teatro de Extremo Oriente y el americano precolombiano; después, en tres capítulos, el teatro griego, la tragedia de Esquilo, Sófocles, Eurípides; la comedia de Aristófanes; la hilarodia, la magodia, la parodia, los mimos, las pantomimas, los neurospastos (marionetas), las antiguas máscaras, los edificios y los actores teatrales. En el segundo volumen es estudiado el teatro latino: las atelanas, el teatro de Plauto y de Terencio, el de finales de la República y primeros emperadores; la tragedia de Séneca; las fábulas escénicas latinas, los mimos, las pantomimas; y en un capítulo, el teatro romano como edificio, los teatros del Imperio, y por último la decadencia de la poesía dramática. Un capítulo está dedicado a las causas que explican que, desde los tiempos de Tiberio y Calígula, durante los «diez siglos de la barbarie», faltaron los escritores escénicos («los déspotas hacen enmudecer a los poetas»; el Cristianismo declara la guerra a la superstición y a la inmoralidad, y los Padres estigmatizan el teatro en sus predicaciones).
La vuelta a las representaciones teatrales es estudiada en el volumen tercero. En Italia renace el drama latino y griego en el siglo XIV; progresa en el siglo XV: mientras, al otro lado de los Alpes, no se sale todavía de las Farsas y de los Misterios. En el siglo XVI resurge la tragedia griega y se anuncia la Comedia del Arte. En varios capítulos son examinadas las máscaras o caretas modernas, las pastorales del siglo XVI, los primeros pasos del drama musical. El estado de la poesía teatral en Francia; los espectáculos teatrales en alemania, en Inglaterra (el juicio sumario que hace de Shakespeare se resiente de la influencia de Voltaire), y en la España del siglo XVI son examinados en el volumen cuarto, como introducción a la Historia dramática del siglo XVII, que trata del Teatro trágico italiano (pastorales italianas, comedias, obras musicales, actores académicos e histriones). La preponderancia de la comedia juglares – coheroica española, fantasía-historia; la llamada de «capá y espada», la tragedia holandesa y alemana, y el teatro inglés de la «restauración» cierran el volumen. En el volumen quinto, el libro VII está enteramente dedicado al teatro francés de los siglos XVII y XVIII, a la tragedia de Corneille y Racine; a la comedia antes y después de Molière. Al teatro lírico, a la ópera heroica y a la ópera cómica está dedicado el capítulo VIII; a los teatros septentrionales del siglo XVIII (inglés, alemán, holandés, danés, sueco, ruso, polaco, turco), el libro VIII.
El teatro español del siglo XVIII, la ópera musical española e italiana, y los edificios teatrales modernos; las comedias y entremeses españoles, son estudiados en el libro IX del volumen sexto, que termina con el estudio del teatro italiano del siglo XVIII (tragedias reales y ciudadanas y comedias lacrimosas; comedias, pastorales, edificios teatrales; melodramas, fábulas líricas, óperas bufas, óperas heroicas) y con un capítulo sobre el estado presente de los espectáculos teatrales. La falta de un sistema crítico unitario hace desmerecer la obra: el autor oscila entre el método naturalista de Muratori y el de Tiraboschi, orientado hacia la fundamentación documental’ y la clasificación idealista por períodos. Por último, también el juicio y el sentido crítico son demasiado abstractos y con frecuencia defectuosos. La voluminosa obra está recargada de citas de actos de comedias y tragedias que, solamente en el capítulo I del libro décimo, ocupan más de cien páginas. Mérito especial del autor fue el de haber hecho conocer mejor el drama español y haber reunido datos y expresado juicios que tienen gran valor informativo sobre la cultura, los gustos y las nuevas aspiraciones de la época.
G. Pioli

