Hiperión, Henry Wadsworth Longfellow

[Hyperion]. Narración en pro­sa del poeta norteamericano Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882), publicada en 1839.

Pablo Flemming, joven poeta ameri­cano, después de morir su esposa, para apa­ciguar su dolor, viaja por alemania, por el Tirol, por Suiza. En Maguncia encuentra a un amigo querido, el barón Hohengels, y cuando viene la primavera visita con él Heidelberg y Francfort y observa las costumbres locales. En Francfort, el barón lleva a su amigo a una recepción en casa de Frau Kranich, la joven y bella esposa de un ban­quero rico y decrépito. Aficionada a fiestas y diversiones, Frau Kranich, por la noche, hace dormir al viejo y regañón marido con una buena dosis de opio y después abre sus salones a los huéspedes. Pero la noche en que Pablo Flemming es recibido, en lo mejor de la fiesta se presenta el marido, semidesnudo, con un candelero encendido en la mano. En Heidelberg los amigos se separan, y Pablo Flemming se va a Suiza pasando por el Tirol. En Interlaken encuen­tra a otro amigo, el inglés Berkley, jovial y agradable compañero. En el mismo hotel Pablo halla a Mary Ashburton, joven in­glesa que viaja con su madre viuda. Aque­lla joven le parece bella como la Madona de Rafael de la Galería de Dresden, y Flem­ming se enamora de ella.

Una vez ha tra­bado conocimiento con ella y con su ma­dre, Pablo pasa algún tiempo con ellas en dulces y doctas conversaciones y después propone a Mary que sea su esposa. Pero la joven lo rechaza. El poeta, desesperado, parte para el Tirol junto con su amigo, que intenta en vano consolarle. En Salzburgo, Flemming es atacado de fiebre y delirio. Cuando se cura, se separa de Berkley. Un sermón oído en una iglesia devuelve la paz a su espíritu, y todavía le comunica mayor firmeza la inscripción leída en una tumba, en el pequeño cementerio de una aldea, que aconseja: «No mires tristemente al pa­sado. No vuelve nunca más. Mejora el pre­sente: es tuyo. Ve sin temor y con resuelto corazón hacia el oscuro porvenir». (Estas palabras están puestas como epígrafe del libro). A la noche siguiente, Mary Ashbur­ton duerme en el cuarto vecino. Pablo Flemming oye su voz y su corazón se so­bresalta, pero ella no se deja vencer y parte al día siguiente. Este hilo narrativo une, más o menos, una larga serie de dis­cusiones filosóficas, poesías, leyendas y des­cripciones, de manera que este libro se podría definir como un itinerario romántico. Resulta de ello una narración sin estructu­ra precisa a la que presta raros momentos de color el fondo autobiográfico de la si­uación. Longfellow, en efecto, perdió a su esposa en Holanda en su segundo viaje a Europa (1835), y se casó después con la que en la novela es llamada Mary Ashburton.

N. di Pietro