Hipatia o Nuevos Enemigos con Máscara Antigua, Charles Kingsley

[Hypathia or New Foes under Oíd Face]. Novela histórica del escritor in­glés Charles Kingsley (1819-1875), publica­da en 1851. La acción de esta célebre obra está situada en Alejandría en el siglo V de la era cristiana, y tiene por centro la inte­resante figura histórica de Hipatia, filósofa neoplatónica asesinada por la fanática mu­chedumbre cristiana. Todos los personajes, sin embargo, tienden a representar, como el subtítulo indica, personas, tendencias e ideas en medio de las cuales se desenvolvió la batalladora .vida del autor, quien fue uno de los más ardientes propugnadores del socialismo cristiano. El resultado no es muy satisfactorio a efectos artísticos y la trama de la obra es farragosa. Hallamos un gru­po de figurillas más vistosas que sustancia­les. El imperio de Oriente está personificado por Octavio, un corrompido gobernador, enamorado de Hipatia, que lo desprecia en su corazón, pero acepta casarse con él con la esperanza de conseguir, con su ayuda, la restauración del culto de los paganos y la práctica de la filosofía platónica. La Iglesia de Roma está representada por el hábil y no siempre escrupuloso obispo Ci­rilo.

Los judíos, como siempre, traficantes y aplicados a urdir sus diabólicas redes contra los cristianos, hallan un campeón en la vieja hechicera Miriam, monja exclaus­trada, riquísima y corruptora. Los intelec­tuales sin prejuicios están representados por Rafael, hijo no reconocido de Miriam, que acaba por convertirse al cristianismo por obra de Sinesio y Agustín, y por casarse con la dulce jovencita Victoria. En fin, la idea cristiana, que triunfa de toda insidia (la menor de las cuales no es, para el protestante Kingsley, la Iglesia de Roma), está personificada por el joven Filamón, educado hasta los diecisiete años por los monjes de la Tebaida, momentáneamente cogido en las redes de Miriam, seducido además por la elocuencia y la belleza de Hipatia; trastornado por el horror ante la frialdad de los jefes y la brutalidad de la plebe cristiana que destroza a Hipatia, que mata a Amán, jefe de un pintoresco gru­po de godos y amante de una hermana suya que, por obra de Miriam, se ha con­vertido en la más célebre cortesana de Alejandría y que ha vuelto por fin a Dios y a las austeridades de la vida de ermitaño. Aun con su arbitraria perspectiva histórica muchas páginas descriptivas de esta obra son singularmente vigorosas y justifican las innumerables traducciones y reimpresiones de que ha sido objeto.

L. Krasnik