[Hymni]. Entre las Poesías (v.) que Magno Félix Ennodio (473- 521) compuso, figuran doce Himnos, diez de ellos de inspiración sacra. Los otros dos son de tema espiritual, pero profano: uno en tono de serenata, el otro escrito como consolación de la tristeza y para las horas de melancolía. El grupo de los diez Himnos sacros acusa el carácter litúrgico habitual a las composiciones de este género, que, tomando pie en una festividad celebrada por la Iglesia, desarrollan un tema bíblico y hagiográfico. Dos himnos están dedicados a Cristo y cantan su Resurrección y Ascensión, parafraseando libremente los Evangelios (v.); y los ocho restantes están dedicados a santos: Cipriano, Esteban, Ambrosio, Eugenia, Nazario, María, Martín y Dionisio. El modelo de casi toda la himnografía cristiana es San Ambrosio, y Ennodio no supo substraerse a su influjo de modo que el eco del tono y el estilo ambrosianos resuena en sus obras, que, con todo, jamás llegan a la altura del modelo. Los Himnos, todos escritos en dímetros yámbicos, a excepción de uno en endecasílabos alcaicos agrupados en estrofas tetrásticas, resultan a la lectura, y seguramente también al canto, monótonos y flojos. La Iglesia, aunque no se planteó cuestiones de estética, no los consideró dignos de entrar en su liturgia.
F. Della Corte

