Himnos a Wiracocha, Yamqui Pachacuti Salcamayhua

Conservados en un manuscrito de principios del si­glo XVII, por el indio quechua Yamqui Pachacuti Salcamayhua, han llegado a nos­otros algunos himnos publicados en el ori­ginal por sir Clemente R. Markham, en 1873. Algunos años después fueron publi­cados en Madrid, en español, por don Sa­muel A. Lafonte Quevedo, quien, en 1892, con ayuda del doctor Miguel Mossi, boli­viano, dio la edición definitiva en la «Re­vista del Museo de la Plata»: Los himnos sagrados de los reyes del Cuzco, según Yamqui Pachacuti. Tales himnos respiran el ansia de conocer a la divinidad invisible, de seguirla y de suplicarle que se revele, escuchando las preces que se le dirigen. Demuestran también un profundo senti­miento de fe en la potencia divina como reguladora del cielo y providencia del uni­verso. En uno de ellos, conmovedor por su ingenuidad, se suplica a Wiracocha — varón o hembra, no se sabe —, que está en todas partes, encima y debajo, en el cielo y en el mar, creador del mundo y del género humano, que se deje ver; que se digne darse a conocer y alivie las penas huma­nas; e igualmente, como dice Markham, expresan conceptos semejantes otros him­nos, llegados hasta nosotros como frag­mentos de un naufragio; gracias a ellos sabemos que en lo íntimo de su corazón, los mejores entre los incas y sus súbditos, anhelaban conocer al invisible autor del Universo.

G. V. Callegari