Encuentro Inesperado, Peter Hebel

La fábula inspiró a Johann Peter Hebel (1860-1923) la leyenda Encuentro inespe­rado [Unverhofftes Wiedersehen], de la que Hugo von Hofmannsthal (1874-1929) extrajo el drama en cinco actos La mina de Falún [Das Bergwerk zu Falún], compuesto en 1899 y publicado, el primer acto, en 1900, en la revista «Insel» (II, 1); los 2.° y 5.°, en 1919, en los «Radauner Nachträge», y los actos 2.°, 3.°, 4.° y 5.°, en 1932, en la revista «Corona» (III, fases. 1 y 2).

El poeta austríaco revistió la fábula con su simbo­lismo poético. El protagonista de la le­yenda, el marinero Elis Fröbom, es una na­turaleza «solitaria y llena de abismos». Vuelto a su pueblo nativo desde lejanos paí­ses, ha encontrado rotos los vínculos más queridos que le unían al mundo: muerta su madre, perdida la muchacha que amaba. Y ahora un obscuro impulso, una fuerza magnética le atrae hacia la tierra, a sus profun­didades misteriosas, desconocidas para los mortales y simbolizadas por la mina próxi­ma. En su camino aparece de improviso Torbern, mensajero de la Reina de la Mon­taña: Elis le sigue, al principio dudando > luego animado por místico fervor, y descien­de con él al reino subterráneo. Pero la Rei­na, que le ha llamado creyéndolo ya maduro para «la beatitud de la contemplación sin fin», observa ahora la cara de su paje Agmahd, que como un espejo refleja los movi­mientos más íntimos del corazón de Elis, y ve que aún hay algún vínculo que une al joven al mundo terrenal.

Elis ha de volver a la tierra, entrar a trabajar en la mina de Falún, superar pruebas cada vez más duras y por fin la prueba decisiva: el amor de una pura criatura mortal. El día fijado para las bodas, Torbern vuelve a aparecer por se­gunda vez en su camino y Elis, sin resisten­cia, abandona a su joven esposa y sigue al mensajero irreal por el obscuro reino de la montaña. Su voluntad ha resistido al duro noviciado terrestre: ahora es digno «de la íntima unión con el centro del mundo». El mismo autor afirma que quiso trazar «el camino del místico en la tierra» que quiere conquistar el paraíso de los orígenes, el, mundo sublime donde el hombre pasó sus vidas anteriores. El tema fundamental de la preexistencia, sobre el que estaba ba­sada la obra juvenil del autor, encuentra aquí su expresión más completa.

El drama, completamente lleno de ideas neorrománticas, es un grito de revuelta contra la existencia terrena, una exaltación mística de la sombra subterránea, donde la vida en­cuentra su símbolo romántico en los bri­llantes minerales que duermen a través de los siglos en la sombría obscuridad impe­netrable. Es tan vivo y angustioso el tor­mento interior, que poesía y vida mística aparecen confundidas en un todo único. En­tre los dramas de Hofmannsthal es el más orgánico. Encierra algunas páginas bellísi­mas, como la descripción de las señales fatales que indican a Elis la cercanía de la mina, y algunas de las creaciones más felices de la obra del autor, como la suave figura de la joven prometida y la del paje Agmahd, que sustituye al «coro» en torno al protagonista.

C. d’Ancona