El Malmantile Recobrado, Lorenzo Lippi

[II Malmantile Racquistato]. Poema heroico- cómico en 12 cantos, del pintor Lorenzo Lippi (1606-1664). Apareció en 1676 con el pseudónimo de Perlono Zipoli, y con un largo comentario, precioso desde el punto de vista filológico, hecho por un amigo de Lippi, Paolo Minucci (Puccio Lamoni). La idea del poema se la dio al autor el viejo castillo de Malmantile, a siete millas de Florencia, pero el título lo tomó alegórica­mente de «vecchia tovaglia de tavola». Es­cribió los argumentos de todos los cantos Antonio Malatesti, autor de los Enigmas, muy difundidos en la Florencia de su tiem­po.

Después de invocar como su musa a la Cigarra, el poeta cuenta cómo, estando todo el mundo en paz, Marte, despechado, se puso de acuerdo con su hermana Belona para suscitar la guerra. Se subleva Celidora, princesa desposeída que, con su primo Baldone, arremete contra Bertinella, que le ha robado el castillo y el reino. A Ber­tinella, que se apresta a la defensa, se le une la maga Martinazza, que llega monta­da en un carro tirado por dos demonios, Farfarello y Barbariccia. Mientras estalla el descontento en las filas de Baldona por­que faltan las vituallas, Psique (v.) cuenta a un soldado, Calagrillo, su famosa histo­ria, añadiendo que Cupido le ha sido roba­do por Martinazza, que se lo ha llevado a Malmantile. La maga, entretanto, para ga­nar la guerra en favor de Bertinella, in­voca la ayuda del infierno, y Plutón le manda dos diablos, Baconero y Gambastoria; el primero intenta, por medio de un encanto, tomar el aspecto de Geva, mujer amada por Baldone, y Gambastoria debería representar a un criado anciano: pero el truco no tiene éxito.

Llegados en presencia de Baldone para entregarle una fingida car­ta de la amada, Baconero, hablando como si fuera mujer, aparece como hombre, y los dos compadres deben huir., entre la rechifla general. En este momento llega Ca­lagrillo bajo los muros de Malmantile y reclama la liberación de Cupido; la maga responde que entregará a Cupido si el ca­ballero lo gana con las armas. Entonces decide ir al infierno a pedir en persona la ayuda de Plutón; y en los dominios infer­nales se decide eliminar del asedio a Bal­done, sirviéndose del cuerno de Astolfo. Entretanto, un guerrero de Baldone, Paris Garani, tiene que dejar el campo por en­fermo; al querer regresar, cae en la alberca de un molino, pero le ayudan las Náyades, que se lo llevan consigo y le dan un libro para vencer los encantos de Martinazza. El ejército de Baldone, lanzado al asalto, pone en gran peligro el castillo, de modo que entre los jefes de ambas partes se pacta una tregua, mientras Baldone se enamora de Bertinella. Martinazza, con ar­mas infernales, va a combatir contra Calagrillo, pero huye asustada hacia el cas­tillo y el caballero la sigue.

Prosigue la contienda: del infierno viene en ayuda de Malmantile el gigante Blancome, pero es vencido por una tropa de ciegos armados con bastones, y de allí pasa a servir de adorno a la fuente de la plaza de la Se­ñoría de Florencia; Malmantile es tomado, lo mismo que Bertinella; Celidora recobra el castillo y el reino; Psique, con ayuda de Paris, encuentra a Cupido, y Celidora se casa con uno de los generales, Amostante Latoni. El poema tiene carácter de fábula, de relato popular, y en él se mezclan narra­ciones extraídas del Cunto ‘de li cunti (v. Cuento de los cuentos), de Giambattista Basile. Está plagado de agudezas, de modismos florentinos, y tiene un notable valor lingüís­tico, porque Lippi recogió la lengua viva del pueblo de mediados del siglo XVII. En­tre los personajes están burlescamente in­cluidos amigos del autor: descifrando los anagramas se reconocen a Cario Dati (Alticardo), Antonio Malatesti (Amostante La­toni), Cario Galli (Calagrillo), Andrea Parigi (Paride Garani), Salvator Rosa (Sal­vo Rosata).

E. Allodoli

Al que lo entiende, no puede menos de gustarle y hacerle reír, pero como es di­fícil entenderlo e imitarlo, hay muchos que no quieren ni siquiera oír hablar de él. (Giordani)

Agrada por su alegría toscana, en la que las palabras, más que las personas, son los personajes del argumento que se narra. (M. Flora)