El Imán y los Cuerpos Magnéticos, William Gilbert

[De magnete magneticisque corporibus]. Tratado del físico inglés William Gilbert (1540-1603), publicado en Londres en 1600, representa la primera gran obra de Física aparecida en Inglaterra y que Galileo calificó de fundamental. Gilbert distingue netamente los fenómenos eléctricos de los magnéticos, refiriendo los resultados de al­gunas de sus experiencias, dirigidas a demostrar que el hierro, al ser frotado por cuerpos electrizados, como el diamante, no presenta fenómenos magnéticos. A este pro­pósito introduce el autor nuevos términos, que serán después usados corrientemente en la física («polos magnéticos», «fuerza eléc­trica», «cuerpos eléctricos y no eléctricos»). Demuestra Gilbert, además, que el hierro, a altas temperaturas, no presenta alteraciones magnéticas, adelantándose así a los moder­nos descubrimientos de Curie, y por primera vez sostiene que la Tierra es un gran imán, construyendo, con fines experimentales, un pequeño globo magnético para estudiar sus fenómenos característicos: así llega a de­terminar que el polo del imán llamado Polo Norte no es sino el Polo Sur, porque está atraído por el Polo Norte de la Tierra: por tanto, hay que entender la atracción sólo como un caso particular de la atracción magnética entre polos opuestos. Gilbert tra­ta, por último, de dar una explicación al fenómeno ferromagnético y al hecho de que no todos los cuerpos presentan atracciones magnéticas, admitiendo que ello se debe a que el hierro es el más frío de todos los metales.

O. Bertoli