El Gran Duque de Moscovia y Emperador Perseguido, Lope de Vega

Comedia en tres actos del gran poeta y dramaturgo es­pañol Lope de Vega (1562-1635). Apareció en la Séptima parte de las comedias de Lope (1617), y desde antiguo gozó de gran fama. El interés y valor de esta comedia lo mues­tra claramente el hecho de que a partir del siglo pasado se haya traducido al alemán, holandés y ruso. En el siglo XVII fue imitada, o mejor dicho, refundida en El príncipe perseguido (1653). Lope basa su obra en un hecho acaecido pocos años an­tes en Polonia y en Rusia (1603-1606). Menéndez Pelayo, a este respecto, se pregunta cómo la historia del falso Demetrio pudo llamar la atención de Lope y más aún có­mo llegó a su conocimiento. El autor, ade­más, escribe la obra en un momento en que este personaje está ya muerto. El tema se enlaza directamente con el del Boris Godunov (v.).

Los sucesos históricos que mo­tivaron la obra son los siguientes: en 1584 murió el zar y gran duque de Moscovia, Iván IV el Terrible, dejando dos hijos, Fedoro y Demetrio. La debilidad del primero, que heredó la corona, dio ocasión a que su cuñado Boris Godunov desplegara toda su ambición hasta hacerse con el poder. El segundo hijo, Demetrio, pereció trágica­mente, y el vulgo culpó a Boris de esta muerte. Muchos años después, de 1601 a 1603, muerto ya Fedoro y convertido Boris en zar, corrió la voz de que el joven Deme­trio vivía, salvado de aquella muerte por un error de los asesinos. Ciertas señas per­sonales parecían confirmar este hecho. Pron­to tuvo a su lado al rey Segismundo y a la nobleza de Polonia. Por fin murió trá­gicamente. Lope alteró, como era natural, estos hechos, cambió los nombres, algunas relaciones familiares, etc. El texto ha lle­gado hasta nosotros en muy mal estado — aunque a pesar de su carácter sugestivo y novelesco, es, ya de por sí, según Menéndez Pelayo, algo descuidado —. Este in­signe polígrafo se preguntaba cómo, por una parte, habían podido llegar informes a Lope, y cómo, por otra, no aparece en la obra la muerte del protagonista, que había acaecido ya en el momento de la redacción de la obra.

La crítica posterior ha estudiado con algún detenimiento este problema y esta razón se justifica con el hecho acaecido históricamente de la exis­tencia de un segundo falso Demetrio, que las noticias y relaciones que llegaron a Lope debieron confundir. Más recientemente la crítica ha podido incluso precisar la fuente que utilizó Lope para la composición de esta obra, y una de ellas, o quizá la única — aparte de referencias orales —, pudo ser la relación del viaje que en 1608 hizo el monje Agustín de Persia, miembro del sé­quito de un embajador que regresaba de la corte de Sah Abbas I.

A. Comas