[Récits des temps mérovingiens]. Obra de Augustin Thierry (1795-1856), publicada en seis episodios de 1833 a 1837 en la Revue des deux Mondes (v.) con el título de Nuevas cartas sobre la historia de Francia [Nouvelles lettres sur l´histoire de France], y en edición definitiva en 1840, con una disertación preliminar en la que el autor expone su idea capital de la historia como conflicto de razas.
Inspirado en la lectura de los Mártires (v.) de Chateaubriand, Thierry estudia el período de las monarquías merovingias del siglo VI completando la viva y dramática narración de San Gregorio de Tours (v. Historia de los francos) con noticias e inducciones proporcionadas por las crónicas, leyendas, poesías, documentos inéditos. Las narraciones agrupan los acontecimientos alrededor de la vida de los cuatro hijos de Clotario I: Chilperico, Sigiberto, Gontran y Cariberto, entre los cuales fue subdividida la Galia, y las violentas o infelices reinas Galesvinta, Fredegunda y Brunequilda. Reviven con ellos los fastos y las ceremonias de las cortes bárbaras, y, a través de luchas atroces, se desenvuelve la vida cotidiana de los usos señoriales y populares en el interior de los monasterios o de los palacios o en los asilos de los proscritos.
Chilperico, rey de Neustria y residente en París, instigado por su favorita Fredegunda, hace asesinar a su mujer Galesvinta, atrayéndose con ello la venganza de Brunequilda, hermana de ésta y mujer de su hermano Sigiberto. Fredegunda, convertida en reina, consigue hacer matar también a Sigiberto, y persiguiendo a su hijastro Meroveo, que se había casado secretamente con Brunequilda, lo impulsa al suicidio. El protector de Meroveo, el obispo Pretextato, después de haber sido absuelto en un juicio de la acusación de conspirar contra el rey, es asesinado en la iglesia por un sicario de Fredegunda, en tanto que el hijo de Brunequilda, Childeberto, logra reinar en Austrasia, a pesar de los repetidos atentados de la feroz reina de Neustria. Es típica la figura de Chilperico, que impetuoso e inconstante en los odios y en los amores, desleal, violento y sensual, se complace escribiendo versos latinos y hasta un tratado de teología.
Representantes de una edad en la que se enfrentan, además del antagonismo de las razas, la barbarie y una cultura moribunda, son Eonius Mummulus, el hombre civilizado que se barbariza depravándose, y S. Gregorio de Tours, el hombre del pasado que contempla tristemente la ruina de la civilización antigua, cuya luz se refleja todavía en las cortes francas y en sus ceremoniales. Thierry fue considerado como el promotor de un método histórico reconstructivo, que utilizó con intuición de artista a la vez que con rigor de historiador, aplicándole el concepto original y fecundo de dar vida y movimiento a las masas. Sus Relatos contribuyeron a determinar la tendencia a lo pintoresco y la resurrección del «color local», que prevaleció y que hizo furor en la literatura historiconovelesca del siglo XIX. Es admirable su arte de escritor, con el que funde la sustancia de la narración con las antiguas crónicas, de las que conserva la fresca ingenuidad y hasta casi el tono y el color de las antiguas leyendas. [Trad. de E. P. (Buenos Aires, 1946)].
P. Onnis
Su obra maestra son los Relatos de los tiempos merovingios. En gracia del asunto, se deja sentir poco el partidismo político. El espíritu orleanista se manifiesta en la piedad por los vencidos, en un sentimiento doloroso por las miserias individuales o colectivas… En la imaginación del lector, las insípidas fechas y los áridos hechos aprendidos en la escuela son substituidos por una realidad viva, dramática y precisa. (Lanson)

