Memorias Sobre los Grandes Días de Auvernia, Esprit Fléchier

[Mémoires sur les grands jours d’Auvergne]. Obra del escritor francés Esprit Fléchier (1632-1710); publi­cada íntegramente en 1844, es un docu­mento histórico de primer orden.

Se narra en ella, como en una gaceta, el estado de cosas de una provincia que se ha rebelado contra el rey por los abusos de sus antiguos feudatarios. Luis XIV ordena una gran se­sión de Tribunal con algunos plenipoten­ciarios suyos; después de la muerte de Mazarino, por las continuas quejas de los intendentes, obstaculizados por la población local, intentó de este modo dar todo su prestigio a la autoridad del Estado. Así, Auvernia y después otras regiones fueron reducidas a la normalidad; y el nombre de «grandes días» señaló para siempre una espantosa represión de los delitos contra el poder monárquico absoluto. Iniciados en Auvernia, en Clermont, el 1665, estos Gran­des Días, especie de tribunal excepcional, estaban compuestos por gente «de gran probidad y consumada experiencia», como dijo la declaración de Luis XIV; con dieci­séis consejeros bajo la presidencia de M. de Novion.

Magistrados probos y junto con ellos facciosos y vengativos se unieron pa­ra juzgar las diversas causas; la vida de una provincia fue examinada con rigor en cada una de sus desviaciones de las nor­mas superiores del Estado; pero al mismo tiempo, como Fléchier recuerda, una voz de humanidad y de prudencia se alza para mitigar la represión, tratando de apaciguar las pasiones locales y ayudando a la com­prensión de los sucesos de una provincia lejana de París. No obstante, algunos no­bles, culpables de haber debilitado la auto­ridad regia entre la población, son severamente juzgados y ajusticiados para dar ejemplo. Con estilo brillante y alguna vez relamido por rebuscado, Fléchier inserta en su narración varias historietas de socie­dad, relatos de anécdotas y chismes de la Corte, e introduce retratos tratados con sonriente indulgencia. El espíritu humanitario que se insinúa aquí y allá con amor filantrópico para el pueblo es, sin embargo, sobrepujado por el cuidado puesto en la elegancia de la forma con que un autor preciosista sabe embellecerlo todo por amor a la literatura.

C. Cordié