[Lebenserinnerungen eines deutschen Míérs]. Autobiografía del popular pintor, xilógrafo y grabador del Biedermeier (v.) alemán, Ludwig Richter (1803-1884), conocido sobre todo por las numerosas ilustraciones de fábulas y de almanaques, en las que describe con delicado sentimentalismo la vida de la pequeña burguesía artesana de su época. Las Memorias, publicadas póstumas en 1885, ilustran sobre el desarrollo y la típica educación de los pintores alemanes de principios del siglo pasado y nos dan en conjunto un cuadro fiel de la vida de ciertos ambientes sociales en dicha época. Asistimos a los primeros años de la vida del artista, iniciado desde muy joven en el arte por su padre, también grabador, y a su educación en Dresden, bajo el dominio napoleónico.
El año 13 ve pasar por su ciudad los restos de la «Grande Armée»; a los diecisiete años se coloca como dibujante del príncipe Narischkin, y en su séquito recorre Francia, sin, por otra parte, sacar de ello gran provecho para su desarrollo. Vuelto a alemania, recibe de un protector los medios para realizar el sueño de su vida de artista: una pensión para cuatro años de estancia en Italia. Después de un viaje lleno de aventuras, llega a pie a Roma, donde encuentra el grupo de los mayores pintores alemanes del romanticismo, sobre todo a los llamados «Nazarenos», entre ellos Cornelius, Overbeck, Veit; y también Fohr, Horny y Maindell. Con todos ellos entabla amistad. Pero no encuentra en Italia su estilo ni una visión propia. La revelación de su arte se producirá a su regreso a alemania, y sólo entonces creará sus obras características, quizás algo minuciosas y de poco aliento, pero muy amables. Las Memorias nos narran su boda con Augusta Freudenberg, y luego, brevemente, los años de profesorado en una escuela de Arte en Dresden. Terminan en 1847, con la muerte de su hija María.
C. Gundolf

