La Misión al Gran Mogol, Daniello Bartoli

[La missione al Gran Mogor]. Obra del Padre Daniello Bartoli (1608-1685), publicada en Roma en 1653 y titulada propiamente Mis­sione al Gran Mogor del P. Ridolfo Aquaviva della Compagnia di Gesù. Sua vita e morte, e d’altri quattro compagni uccisi in odio della Fede in Salsete di Goa [Misión al Gran Mogol del P. Ridolfo Aquaviva, de la Compañía de Jesús. Su vida y muerte, así como de otros cuatro compañeros muer­tos por odio a la Fe en Salsete de Goa].

Forma parte de la Historia de la Compañía de Jesús (v.), pero es diferente de los demás libros e incluso de Asia (v.). Después de haber hablado del dominio del Gran Mogol, situado entre el Indo y el Ganges, y del carácter del rey Achabar, que ascendió al trono en 1556, el autor describe la llegada a Goa del Padre Ridolfo Aquaviva d’Atri, de origen ‘noble y santamente dedicado al sacerdocio y al martirio. En la India y particularmente en la corte real, el P. Aqua­viva busca por todos los medios convertir al rey, del islamismo al catolicismo; con dicho fin discute vigorosamente con los Mulassi mahometanos y, con la santidad de su vida, se hace muy pronto admirar por el soberano, que le hace varias concesiones en favor de la Compañía. Pero Achabar piensa fundar una religión que sea la sín­tesis de cuantas ve practicar en su reino; con dicho fin se abandona sucesivamente a todas ellas cuando advierte su excelencia.

El Padre, abandonando al Mogol al ver va­nas sus esperanzas, vuelve a Goa; allí los padres jesuitas habían hecho varias con­quistas en el campo de la fe, pero los idó­latras, enfurecidos por la destrucción de los templos sagrados, hacían toda clase de esfuerzos para combatir a los cristianos en cuanto extranjeros, tanto más debido al hecho de que éstos recibían ayuda directa de los portugueses, poderosos en aquella parte de Asia. En mayo de 1583 los idó­latras acaban dominando; y durante un levantamiento promovido por un fanático idólatra, el Padre Ridolfo, junto con sus compañeros, es asesinado por la multitud que se exalta vengando a sus ídolos derribados. Con la corona del martirio es por fin santificada aquella tierra; entretanto, los portugueses se hacen entregar los cuer­pos, bárbaramente arrojados a un pozo, y a su vez, como represalia, diezman la población.

La última parte de la obra re­fiere con detalles estrictamente biográficos las principales aventuras del P. Aquaviva y de sus compañeros: Alfonso Pacheco, es­pañol; Pietro Berno, de Ascona, actual Lucarno; Antonio Franceschi, de Coimbra, y fray Francisco Araña, de Lisboa. Esta Mi­sión, que evoca una de las gestas más fa­mosas de la Compañía de Jesús y tiene un gran interés hagiográfico, es conocida sobre todo por el vigor de la narración de las costumbres y sucesos orientales. Es célebre la página en que se describe el sacrificio de las viudas hindúes que — fieles a la tra­dición— se arrojan a la hoguera para de­mostrar su fidelidad al marido difunto.

C. Cordié