[La ligue]. «Escenas históricas» de Ludovico Vitet (1802-1873), publicadas de 1826 a 1829 en París. Están divididas en tres partes: «Les Barricades», «Les États de Blois» y «La mort de Henri III». En 1830 estas partes fueron reunidas con este título y precedidas de un nuevo y amplio prefacio en que el autor expone el objeto de su obra; en nuevas reimpresiones fue adoptado como preámbulo otro drama histórico: «Les États d’Orléans».
En una serie muy complicada de escenas, resúmenes históricos y divagaciones acerca de los personajes y las costumbres de la época se nos presenta la historia de la Liga de la Santa Alianza acordada entre los príncipes católicos en Francia (1576) contra los hugonotes, en la cual tuvo también gran parte el rey Enrique III; pero se desprendió de ella una Liga menor que en 1588 levantó barricadas contra el propio soberano. La Liga había sido fundada ya en 1562 por el cardenal de Lorena, enviado al Concilio de Trento, para la defensa armada de la Iglesia católica en Francia y para conferir a su hermano, el duque de Guisa, la lugartenencia general del reino y facilitarle su ascensión al trono en caso de extinción de la rama de los Valois. El duque fue muerto en Orleáns cinco años después, pero aquella asociación permaneció secreta desde 1568 a 1576 hasta que el nuevo rey, Enrique III, se sirvió de ella para sus fines en la lucha contra los hugonotes. Vitet divide en muchos cuadros la historia de los acontecimientos, haciéndola preceder como fondo natural a un drama nacional, de la citada narración de los «Estados generales de Orleáns», para la reunión de los poderes de la nación, a la muerte de Enrique III (1559); en esta ocasión campean las figuras del duque de Guisa y del cardenal de Lorena.
.Son interesantes sobre todo en la obra de Vitet, los vastos cuadros mediante los cuales el autor es precursor en Francia del teatro romántico: son notables sobre todo las escenas de ambiente italiano con Catalina de Médicis y sus cortesanos y familiares, entre ellos Luigi Davila, hermano del historiador, pero en su conjunto la obra es una sucesión débil y fatigosa de escenas no bien ligadas entre sí, aunque vigorosas en algunos momentos.
C. Cordié

