El Crítico o Prueba de una tragedia, Richard Brinsley Sheridan

[The Critic, or A Tragedy Rehearsed]. Co­media en tres actos del escritor inglés Richard Brinsley Sheridan (1751-1816), re­presentada en 1779. Más que verdadera co­media es una farsa, en la que el autor pone en ridículo la tontería que, en el teatro de su tiempo, sucedió a la excesiva violencia trágica de los últimos elisabetianos y a la desenfrenada licencia de la Restauración. En el primer acto, nos presenta una serie de pintorescos tipos para los que el teatro es la principal ocupación y la pasión prin­cipal: Dangle, maniático que en los diarios trata solamente de las noticias teatrales y tiene siempre la casa llena de actores; Sneer, que sueña con un teatro escuela de mora­lidad, y cuyo ideal sería dramatizar las leyes penales y hacer de la escena una de­pendencia del tribunal; sir Fretful Plagiary, magnífico tipo de autor que constru­ye sus dramas zurciendo malamente trozos ajenos; y finalmente, Puff, el «profesional del panegírico», que vive «hinchando» con su publicidad y mediante buenos pagos, las obras de los autores dramáticos. En el se­gundo y tercer actos, asistimos al ensayo de una tragedia de Puff, con el título de «La Armada española», a cuyo ensayo han sido también invitados Dangle y Sneer.

El argumento de la tragedia es un episodio del tiempo de la reina Isabel, cuando la «Armada Invencible» de Felipe II amena­zaba a Inglaterra; el autor introduce la in­dispensable nota amorosa, fingiendo que la hija del gobernador de Fort Tilbury, Tilburina, se ha enamorado del hijo del co­mandante de la flota española, don Ferolo Whiskerandos, y, para justificar el absurdo de la cosa, sostiene que «en un drama no deben representarse acontecimientos del día, sino cosas extraordinarias que puedan ocu­rrir, aunque no hayan ocurrido jamás». Nu­merosos y felices son los hallazgos que ha­cen de estos dos actos una obra maestra de la parodia, y la vehemencia del autor para explicar lo absurdo de su drama; la desen­voltura de los actores descartando discur­sos y escenas enteras para hacer a la obra más ligera, aun a costa de su sentido, y las observaciones entre serias y divertidas de Dangle y Sneer, forman un fondo de comi­cidad insuperable. Directamente inspirado en La Prueba [The Rehearsal, 1771], de George Williers, duque de Buckingham, El crítico es, sin embargo, superior al modelo por la soltura del diálogo y la vivacidad de espíritu. Es la última obra original del po­pular comediógrafo, con el que termina la tradición de la comedia artificiosa de cos­tumbres, que, iniciada con El hombre a la moda (v.) de Etheredge, tuvo sus máximos exponentes en Wycherley, Vanbrugh, Farquhar y sobre todo en Congreve.

A. P. Marchesini