[Historia Karoli Mugni et Rotholandi]. Narración fabulosa en latín, pero en el Medioevo considerada como documento auténtico, de las empresas de Carlomagno en la Península Ibérica, con el episodio culminante de Roncesvalles; contiene, pues, la materia conocidísima del Cantar de Roldan (v.), si bien ambas narraciones divergen en muchos puntos y el contenido del Cantar constituye sólo algunos capítulos de la Crónica. El texto se presenta como obra de Turpín, arzobispo de Reims, pretendido testigo ocular de los acontecimientos, y hasta partícipe de ellos como combatiente. Efectivamente, la historia conoce a un Turpín o Tilpín, primero monje y tesorero de la abadía de Saint Denis, después elevado a la dignidad episcopal de Reims, y muerto, según puede colegirse, en 794 ó 795.
Hombre pío y devoto de las letras, recibió de Carlomagno numerosas donaciones para su iglesia; pero aparte del hecho de que cuanto sabemos de este sereno eclesiástico no presenta ningún punto de contacto con el arzobispo de la narración épica (campeón entre campeones, que tiene su lugar más en las lides que junto al altar, de suerte que los eruditos no pueden explicarse todavía cómo la tradición ha podido asociar su nombre a la gloria guerrera del emperador franco), elementos incontrovertibles, añadidos con el tiempo, hacen descender a una época posterior en siglos la fecha del nacimiento de nuestra Historia. Hoy no se cree que la falsedad se haya perpetrado en función del culto de Santiago, según opinaba Joseph Bédier, llevado por la circunstancia de que una transcripción de la pretendida crónica se incorporó en el siglo XII a un manuscrito bastante antiguo del Liber Sancti lacobi, el llamado Codex Calixtinus de la Catedral de Compostela; en él se reconoce por el contrario un escrito de propaganda compilado hacia el 1130, en el clima espiritual de las primeras Cruzadas, con el intento de sacar provecho del gusto popular inclinado a las narraciones épicas y vigorizar las luchas de la Cristiandad de España valiéndose de la exaltación de campeones famosos de la fe y de gestas llevadas a cabo en la misma tierra contra los mismos infieles.
Su autor debe ser algún francés perteneciente al ambiente clerical de Aquisgrán, persona culta que escribía de cosas españolas probablemente sin haber pisado nunca los Pirineos, fundando su propio conocimiento en narraciones orales de viajeros y en fuentes escritas de documentos que podía consultar. La primera edición de la Crónica se hizo en Francfort en 1566; la más reciente (y con mucho la mejor) es la de C. Meredith-Jones (Historia Caroli Magni et Rotholandi ou Chronique du Pseudo-Turpin, París, 1936). [El Codex Calixtinus ha sido editado por Walter Muir Whitehill y Dom Germán Prado (Santiago de Compostela, 1944) y traducido al castellano por A. Moralejo, C. Torres y J. Feo (Santiago de Compostela, 1951)].
S. Pellegrini

