Cantos de Mercantini

[Canti]. Recopi­lación poética de Luigi Mercantini (1821- 1872). Conjunto de cantos escritos entre 1848 y 1862, como poesías de ocasión, ins­piradas en los episodios de la Independen­cia italiana y publicados en un volumen en 1864. Al principio la poesía de Mercantini tenía un tono más literario que aquella en que más tarde concretó su inspiración. En aquel tiempo, en efecto, hizo una tentativa de poema en polímetros, en el que fundió las formas de Berchet y las de Prati, como en el «Tito Speri», poema en siete cantos, cuyo estilo resulta pesado por los nume­rosos recuerdos literarios. Su primera ten­tativa de poesía popular se encuentra en dos poemas cortos sugeridos por sucesos de crónica: el primero, «Marina», se inspira en el suicidio de Marina Ferro, humilde joven de Turín, y el otro, «Maria Avegno», en la muerte de una muchacha, hija de unos pescadores de San Fructuoso, que, por sal­var a unos náufragos, se ahogó junto con su hermana. El período más feliz de la poesía de Mercantini empieza con la «Espigadora de Sapri» [«Spigolatrice di Sapri»], no re­chazada hoy en día por las antologías esco­lares, en que con una forma sencilla y con un ritmo casi cantable el autor hace narrar a una campesina de Salerno la infeliz expe­dición de Cario Pisacane, dirigiéndose de esta manera, por primera vez, al pueblo con las palabras más comprensibles.

El «Canto del Gondolero a la memoria de Dá­mele Manin» (1857) [« Canto del Gondoliere alia memoria di Daníele Manin»]’ expresa un dolor profundo, moderado por el recuer­do de las gloriosas hazañas de 1849 y por la esperanza de que Venecia sea pronto italiana. El «Himno de Garibaldi» [«L’Inno di Garibaldi»], aunque tenga una construc­ción estrófica más exacta y menor facili­dad en el verso, es la voz poética de la epopeya garibaldina que más profundo eco encuentra en el corazón del pueblo. Pero la mejor poesía de Mercantini quizás sea la «Conmemoración de las Cinco Jornadas» [«Commemorazione delle Cinque Giornate»], escrita después de las victorias italianas de 1859, y en la que la personificación del glorioso día celebra el sacrificio de los caí­dos que le hizo inmortal, y las grandes memorias que preparan la era afortunada de la patria. En el último período, Mercan­tini quiso irreflexivamente volver al poema corto de tono literario, y’ escribió un cuento en octavas, «A la madre de los hermanos Savio» [«Alia madre dei fratelli Savio»], un poema dialogado, «Palestro», y, con reminis­cencias dantescas, un polímetro, «Rivotorto», en el que San Francisco y Santa Ca­talina hablan contra el poder temporal de los Papas. En el prólogo de los Cantos el poeta escribe con legítimo orgullo: «Desde las jornadas de Brescia hasta ahora yo canté casi todos los nombres y los hechos más heroicos de nuestra patria»; y después de tantos años y de tantas vicisitudes no se podrían encontrar palabras que mejor ilus­traran el valor del libro.

M. Vinciguerra