Christabel, Samuel Taylor Coleridge

Poema breve incompleto de Samuel Taylor Coleridge (1772-1834), pu­blicado en 1816. La primera parte fue es­crita en 1797, la segunda en 1800. Christabel, hija de sir Leolino, mientras reza de noche en el bosque por su prometido, en­cuentra a una hermosa dama en lastimosas circunstancias y la lleva como huésped a su castillo; la dama, Geraldina, sostiene que ha sido raptada con violencia; en realidad es una criatura sobrenatural que ha adop­tado aquella forma para hacer una hechi­cería y Christabel, aunque de pronto ad­vierta su verdadero ser, cuando la dama está a punto de meterse en la cama a su lado, se ve obligada por un encantamiento a callar, y así no puede expresar a su pa­dre el terrible drama que la oprime. Pro­bablemente no estaban muy claros, ni para el autor, los principios que quería personi­ficar en Geraldina, pero parece ser que veía en la misteriosa dama un monstruo del género de los vampiros. De modo que éste sería el primer vampiro que aparece en la literatura inglesa.

El efecto de Geraldina sobre Christabel es el de transformarla también a ella en una criatura de la mis­ma especie: en sus modales, en los sonidos que emite, Christabel acaba imitando lo más siniestro de la mujer que se ha acos­tado a su lado en el lecho. En efecto, los vampiros, según la superstición, tienen el poder de transformar en vampiros a quie­nes infectan. Algunos han supuesto que el tormento de Christabel (cuyo nombre es significativo) debía de ser «vicario», es de­cir, sufrido para el bien ajeno (para el bien de su amante lejano), y que Geraldina no era un espíritu maligno, sino un espíritu encargado de someter a Christabel a dicha prueba. Así se explicaría por qué Coleridge sostenía haberse inspirado para el poema en el Himno a Santa Teresa de Richard Crashaw (1612-1649): Geraldina haría el papel de serafín flechador en la famosa visión de Santa Teresa. Por el sentido de lo oculto, por la magia del verso, que tiene gran variedad en el elástico esquema de acentos, este poemita, aunque incompleto, es una de las más conseguidas expresiones del Romanticismo en Inglaterra y fuera de ella.

M. Praz