Xenias, André Suarés

[Xénies]. Ensayo de Félix-A. Yves Scantrel, llamado André Suarés (1866- 1948). De esta colección de reflexiones, crí­ticas literarias, expansiones líricas, explo­siones de cólera muy propias del estilo de este autor, se pueden separar algunos temas principales.

En primer lugar, una medita­ción sobre la decadencia; Suarés vuelve a tomar la palabra de Maurras acerca de las civilizaciones demasiado frágiles, a las que basta un simple soplo para destruirlas. Pero de la decadencia nos da definiciones bastante originales: «Cuando se prefiere una cierta probidad a la potencia, cuando la buena moral se toma por el buen estilo, cuando el pésimo estilo de la virtud doméstica parece suplir con ventaja las locuras de la lira… la decadencia está ahí». Por otra parte, Suarés sabe distinguir entre la verdadera fuerza y el énfasis vacío. Si considera el refugiarse en la tradición como una impo­tencia de ser uno mismo, reúne finalmente en su diagnóstico las críticas del Romanti­cismo, denunciando vivamente el sentimen­talismo que caracteriza este período («El exceso en el sentimiento es absolutamente igual al exceso en el carácter, que es la caricatura. El sentimentalismo es la carica­tura del sentimiento»).

Sin duda es este mismo temor a la llamada del corazón lo que le mantiene alejado de la religión, res­pecto a la que experimenta grandes reti­cencias. No es que no esté atormentado por los problemas que ella plantea, pero el ejercicio de la duda le conviene como la mejor de las ascesis: «Dudo apasionada­mente, ésta es mi naturaleza; y tengo la pasión por vivir. ¡Qué contradicción!». Pero esta contradicción se resuelve sobre el plano ético: esta vida, en la que es preciso estar constantemente venciendo la duda dentro de sí, Suarés la descubre como una conquista de la grandeza: fuera de ésta, escribe, «no sería otra cosa que la más vil de las esclavitudes bajo las sucias cadenas del instinto y de los hábitos».

Suarés juzga que la mejor solución para su pasión de independencia es la lección de Péguy, rom­per con el hábito. La mayor paradoja de esta obra — como de toda la obra de Sua­rés — radica en que de ella se desprende la más tradicional de las prudencias, pero expresada en un tono que no cesa de ser polémico.