[Opera didascalica]. Título general dado en la edición de la Patrología griega y latina (v.) de Migne, a la serie de tratados del monje anglosajón Alcuino de York (735-804) que llevan los títulos siguientes: De grammatica, De orthographia, De rethorica, De dialéctica, De música.
De ellas resulta claramente cómo Alcuino, creador y animador de la «Schola Palatina» en Aquisgrán, bajo Carlomagno, es un típico representante del saber enciclopédico medieval, originado por la elaboración de los productos culturales de los siglos precedentes; en vano, por lo tanto, buscaremos allí la originalidad de pensamiento o novedad de planteamiento y de método.
En el tratado De grammatica, al que se añade como apéndice un Comentario a Prisciano, el autor, después de una introducción acerca del valor formativo de los estudios literarios, reproduce, en forma de diálogo entre un maestro y algunos discípulos, los esquemas de los gramáticos latinos en el estudio de los diversos elementos morfológicos: la sílaba, el género de los sustantivos, el número, los casos, el verbo, los tiempos y los modos verbales.
En este examen morfológico falta toda investigación de carácter sintáctico, y hasta el examen morfológico está muy lejos de ser completo. En el tratado De orthographia plasmado sobre su homónimo de Beda, del cual mantiene hasta el orden alfabético, el autor se propone, como los gramáticos predecesores suyos, poner trabas a la decadencia de la ortografía latina, corrompida ya por elementos heterogéneos procedentes de lenguas bárbaras; combate por esto la tendencia a usar consonantes dobles en lugar de sencillas y viceversa; sonoras en lugar de mudas; expone las reglas de la asimilación, reacciona contra el uso vulgar de cerrar los diptongos o dejar caer la «s» final.
Esta obra, como las otras suyas de contenido análogo, interesa en cuanto permite adivinar, por medio de la indignación del gramático herido en su sensibilidad, las condiciones lingüísticas de aquellos siglos de transición del latín al romance. El tratado De rethorica, que tiene la forma de diálogo entre Alcuino y Carlomagno, se divide por su contenido en dos partes; en la primera el autor examina la estructura jurídica de un proceso en sus diversos elementos: la acusación, la defensa legal, los testimonios, etc.
En la segunda se interesa por cuestiones propiamente literarias, y en particular por las diversas partes de que está constituida una oración, utilizando naturalmente, la división ciceroniana en cinco partes. En el tratado De dialéctica Alcuino examina algunas cuestiones relativas a la tópica, el uso de las comparaciones, la utilidad de los argumentos en contrario, el valor de las definiciones, y a veces con un característico procedimiento medieval acompaña las enseñanzas de los retores clásicos con una amplia ejemplificación bíblica y cristiana en general.
En el tratado De música Alcuino trata la materia como apasionado conocedor y confiere por ello un sello personal a la exposición de las doctrinas de su tiempo en el campo musical, proponiendo además algunas innovaciones originales, entre las cuales la de adoptar en Occidente los ocho tonos musicales. En su conjunto, estos tratados deben su importancia al hecho de representar el carácter divulgador, de fondo religioso, del saber medieval, del todo carente de una profundización técnica y científica de los problemas.
M. Corti

