Mesianismo o Reforma Absoluta del Saber Humano, , Hoene Wronski

[Méssianisme ou Reforme absolue du savoir humain]. Figura extraña y enigmática, Hoene Wronski (1778-1853) ha dejado una obra científica bastante abun­dante y olvidada o incomprendida por la posteridad. Oficial de artillería a los die­ciséis años en el ejército polaco de libe­ración de Kosciusko, fue hecho prisionero por los rusos (1794) y reanudó inmediata­mente el servicio en su ejército. Licencióse en 1797 y viajó por alemania y luego por Francia, donde se estableció.

Se inscribió en la Legión polaca organizada por el Di­rectorio y es entonces cuando comenzó su carrera científica y filosófica, iniciada con la publicación de Filosofía crítica descu­bierta por Kant, fundada sobre el último principio del saber (Marsella, 1803). A éste siguieron numerosos libros de matemáticas: Filosofía del infinito (1814); Filosofía de la técnica algorítmica (París, 1815-1817); Nuevo sistema de máquinas a vapor basado sobre el descubrimiento de las verdaderas leyes de las fuerzas mecánicas (París, 1835). La obra que resume lo mejor de su pen­samiento filosófico y matemático se titula Mesianismo o Reforma absoluta del saber humano, publicada en París en 1847. El libro lleva como epígrafe la «ecuación fun­damental del universo» en un sol rodeado de rayos, de nubes y de los doce signos del Zodíaco. Como los otros libros de Wronski, la obra comprende varias partes heterogéneas. El primer tomo se abre con una «Dedicatoria a las naciones eslavas», y es una exposición del Mesianismo: unión de la filosofía y de la religión, anunciada por Jesucristo, el cual debe realizar la filo­sofía absoluta, realizar la religión absoluta, reformar definitivamente las ciencias, ex­plicar la historia, descubrir el principio supremo de los Estados, fijar los fines ab­solutos del hombre y desarrollar los respec­tivos destinos de las diferentes naciones.

Una primera división se titula: «Realización final de las ciencias por la reforma de las matemáticas»; ocupa todo el primer tomo y ofrece el interés de presentar lo que Wronski llama la «Ley suprema», el «Pro­blema universal» y la «Ley teleológica», que él califica de leyes mesiánicas. La Ley suprema rige la «universalidad» en el «con­tenido» o la esencia, el Problema universal abarca la universalidad en la forma o ma­nera de ser; finalmente la Ley teleológica determina la contingencia final que se da en cada sistema de realidades. Al final del primer tomo se encuentra un Documento sobre la urgente reforma de los ferrocarri­les y de toda la locomoción terrestre. En este documento, Wronski opone a la loco­moción por vía férrea, una locomoción por «carretera de rieles móviles», en suma, la oruga. El segundo tomo se titula: «Con­clusión final de la religión por la reforma de la filosofía» y comprende, como el pri­mero, tres partes y un complemento. Pri­mera parte: «Epístolas a los Soberanos Pon­tífices sobre la urgencia actual de la rea­lización de la religión»; segunda parte: «Reforma de la Filosofía para la funda­ción perentoria de la verdad sobre la tie­rra»; tercera parte: «Las tres asociaciones morales de los hombres, la Iglesia, el Esta­do y la Unión absoluta»; suplemento: «Tran­sición de la reforma de las Matemáticas a la reforma de la Filosofía». Las «Epístolas a los Soberanos Pontífices» atestiguan sobre todo el estado de ánimo de Wronski, que se siente revestido de la alta misión providen­cial de instaurar el mesianismo y que quie­re hacerse reconocer por las más elevadas autoridades. La segunda parte expone las ideas filosóficas de Wronski: cree haber descubierto la filosofía absoluta, la ley de creación del Universo. Aplica para ello su idea fundamental, la Ley de Creación, en cumplimiento de la cual todo ser se da a sí mismo la existencia, y cuyo esquema simplificado es el siguiente:

A) Autotesis. Teoría: lo Dado:

a) Constitución teórica del ser (contenido);

b) Comparación teó­rica del ser (forma);

B) Autocarácter. Téc­nica: Lo que es preciso hacer:

a) Constitu­ción técnica del ser (contenido);

b) Com­paración técnica del ser (forma).

Esta ley es, en Wronski, un riguroso proceso de autocreación que se repite en siete órdenes de realidades:

1.° En Dios;

2.° En la Rea­lidad en general;

3.° En el Mundo;

4.° En el Hombre;

5.° En la autocreación del Hombre;

6.° En la creación de la Religión absoluta por la religión revelada;

7.° En el desarrollo progresivo de la humanidad.

Es­ta Ley, para Wronski, debe presidir desde ahora todo trabajo filosófico. El «Manifiesto histórico concerniente a esta reforma del saber humano», que viene a continuación, es el relato bastante disparatado de las disputas de Wronski con los sabios de su época. El tomo tercero, excepto el «Manifiesto» que acabamos de mencionar, sólo contiene una «Resolución general de las ecuaciones algebraicas de todos los gra­dos». Este método de resolución es llamado por el autor teleológico, porque se apoya sobre la «Ley teleológica»: consiste en des­componer las ecuaciones en sus factores de grados inferiores. La obra de Wronski es indudablemente más interesante desde el punto de vista matemático que desde el punto de vista filosófico. Filosóficamente, los tres volúmenes del mesianismo se re­ducen a bien poca cosa y, en última ins­tancia, a la sola «Ley de creación». Un aspecto emotivo de este mesianismo es que es un mesianismo polaco nacido del sufri­miento de Polonia en la primera mitad del siglo XIX, muy próximo al mesianismo de Mickiewicz: fervor religioso y esperanza humanitaria.