[Les origines de Valchimie]. Obra histórica del científico francés Pierre-Eugène-Marcelin Berthelot (1827-1907), publicada en 1885.
Buscando en la antigüedad las huellas de una antigua ciencia natural, el investigador quiere conocer hasta qué punto los alquimistas trabajaron en un campo verdaderamente experimental, y dónde en cambio se entregaron a prácticas ocultas o mágicas.
En la historia de la ciencia, sobre todo con ayuda de los papiros de Leiden, el autor examina las bases de los conocimientos químicos de los antiguos, considerándolos en relación con sus creencias.
De los textos antiguos se deduce que la alquimia tiene orígenes bastante complejos en el mundo egipcio, babilónico y griego; así se estudian de cerca las personas de los antiguos alquimistas y sabios, sus concepciones sobre los cuerpos simples, sobre el modo de tratar los metales y sobre cuanto interesaba directamente al arte de teñir los tejidos, conservar las momias, fundir los metales, manipular los distintos instrumentos y, por fin, las teorías químicas más antiguas a través de la filosofía jónica, pitagórica y platónica.
De los griegos de Alejandría y Egipto en general, los árabes tomaron sus conocimientos fundamentales y los desarrollaron con nuevas investigaciones, gracias a una gran libertad de experimentación; sólo mediante la difusión del Islamismo, la Edad Media se puso en contacto con la ciencia de los metales y de los cuerpos y aprendió su nombre («alquimia»).
La obra termina considerando que los antiguos, al definir la unidad de la materia como una incesante transformación, no estaban lejos de las modernas concepciones materialistas. Las mismas teorías atómicas han conseguido gran desarrollo entre los modernos, en particular por obra de Lavoisier, fundador de la química moderna; sin embargo los antiguos, al observar que los metales sometidos a la acción del fuego mostraban su sustancia originaria, pensaron en un devenir cíclico de la materia, según el mismo mito de la composición y del devenir del mundo del Timeo (v.) y de los comentarios de la escuela neoplatónica.
Queda por destacar que, junto a una práctica deformada por la actividad industrial y las teorías religiosas, los orígenes de la química son precisos y claros; está inspirada en la observación de la naturaleza y en su incesante transformación por fuerzas que son desconocidas en sí mismas.
La obra de Berthelot, aunque débil en alguna parte debido a insuficiencias filológicas en el estudio de los documentos antiguos, es una de las más famosas en la historia de la ciencia; también es notable por la continua afirmación de fe en la teoría materialista que anima la actividad del químico francés y de su escuela.
C. Cordié

