[Les lundis]. Bajo este título suelen designarse los «ensayos críticos» publicados en periódicos parisienses por Charles-Augustin de Sainte-Beuve (1804-1869), y luego recopilados en las Charlas del lunes (v.), entre 1851 y 1862, y en los Nuevos lunes (v.), entre 1863 y 1870, en trece volúmenes. Una nueva serie — Primeros lunes — fue publicada póstuma en 1874- 75 y comprende artículos de juventud. Tomando pie de una novedad de librería, de una reedición o de un aniversario, Sainte- Beuve, en «charlas» benévolas, pero agudas y precisas se abandona rápidamente a los temas más variados. De ahí el interés de su lectura en la cual, según lo que en 1839 el autor escribía a un amigo, se advierte el desarrollo de un pensamiento crítico en todas sus variaciones; el verdadero orden de los ensayos no tenía que ser, según dice, el de los asuntos, sino «celui dans lequel je les ai écrits selon mon émotion et mon caprice, et toujours dans la nuance où j’étais moi même dans le moment». A pesar de todo y por exigencias de método histórico, se han hecho, recientemente, varias síntesis de los estudios en torno a la literatura francesa, en particular de los «lunes» más conocidos de las diversas recopilaciones. La selección más amplia y segura es la efectuada por Maurice Allem, en veintitrés volúmenes, de 1926 a 1932; dispuesta con notas y largas citas, constituye un verdadero manual sobre los escritores de Francia. Entre los «índices» analíticos de los escritos del autor, particularmente de los Lunes, los más útiles, aunque ni exactos ni completos, son los de Ch. Pierret, de 1881 y de V. Giraud, de 1904.
C. Cordié
Un «lunes» de Sainte-Beuve actúa sobre la inteligencia como una llamada discreta, pero persuasiva, tanto más estimulante cuanto más insidiosa es; el perro joven husmea la pista y se sume en ella con viveza. (Du Bos)
Si Sainte-Beuve fue un gran crítico, pese a sus prevenciones y, por decirlo así, pese a sí mismo, es seguramente porque poseía el secreto de la crítica. (Fernandez)

