Los diez mandamientos en el siglo XXI ( Fernando Savater)

Si hay algo que me encanta de Fernando Savater es su ironía. Es una ironía que ilumina como una cerilla: discreta, diminuta; imperceptible en lo vasto del discurso si no se la busca, pero útil; utilísima. A mi modo de ver, Savater consigue, muchas veces despejar las dudas sobre la interpretación de alguna de sus frases gracias a la ironía; la ironía es la señal que indica por qué camino seguir; gracias a la ironía, Savater ahorra en circunloquios y explicaciones.

El otro día me encontré hurgando por las estanterías con la versión de bolsillo de Los Diez Mandamientos en el siglo XXI, que fue editador por Random House Mondadori. Este librito de 180 páginas constituye la versión editorial del trabajo que Fernando Savater llevó a cabo junto con otras personas para elaborar un proyecto televisivo en el que se intentaba "explicar cómo afectan a la gente de hoy los diez mandamientos".

"¿Qué vigencia tiene los diez mandamientos? ¿Siguen siendo una guía ética y moral para la sociedad occidental a pesar del paso del tiempo y del cambio radical de la vida y las costumbres?"

Según el autor de la solapa, estas son las preguntas a las que trata de dar respuesta el librito de Fernando Savater. A mi modo de ver, el filósofo va algo más allá. O más bien, se plantea la cuestión al revés. Creo que Fernando Savater intenta iluminar con su cerillita el contenido que a día de hoy se les da a dichos mandamientos. No creo que Fernando Savater se pregunte por si siguen o no vigentes; sino por el modo en que siguen vigentes y por su evolución. De hecho, una vez leído el libro, queda claro que los Diez Mandamientos son necesarios para los humanos, pese a que hayan ido variando de contenido a lo largo del tiempo. Variación, por otra parte, también muy necesaria.

El libro consta de una introducción en la que Savater justifica la dedicación de un libro a un tema "tan antigüo"; también deja claro aquí Savater su profesión de fe. Las palabras "libertad", "responsabilidad", "autocontrol" ya aparecen bailando en esta introducción. Son palabras muy de Savater, o que en su pluma tienen un significado unívoco, acarrean en sus espaldas (¿las palabras pueden tener espaldas?) todo un ovillo de pensamientos del filósofo. Así pues, parece claro que Fernando Savater no va a ponerse en una casilla nueva de la vida para abordar este tema que puede parecer tan lejano a él, sino que tira de amarras y acerca el tema a su ámbito de pensamiento: el hombre, la libertad del hombre, la sociedad y la civilización. Y qué tienen que ver los Diez Mandamientos con nosotros.

Luego, el libro dedica un capítulo a cada Mandamiento, a desentrañar su significado inicial, y a ir observando la evolución. Si nos atenemos a sus significados primigenios, entonces se puede considerar que muchos de ellos no tienen vigencia alguna, o no son en absoluto importantes; si, por el contrario, tratamos de buscar su nueva dimensión, Savater nos enseña cómo las restricciones de Yahvé son límites totalmente racionales que de no ser dados por Dios, habrían de ser dados al hombre por el hombre mismo, tan necesarios son para la convivencia.

"Para nosotros los mandamientos son hoy la representación de algo que existió y debe haber en todas las culturas: una lista de necesarias frustraciones de los deseos de los ciudadanos."

Si esto no está ligado a la idea de "libertad" y "autocontrol", que venga Dios y lo vea (jeje).

Por otra parte, cada capítulo comienza con un pequeño monólogo exterior que el escritor, filósofo y hombre Fernando Savater dirige a Dios; estos fragmentos constituyen una pequeña reflexión que puede servir de resumen al capítulo y que anuncia el sendero por el que discurrirá el pensamiento de Savater respecto de cada mandamiento. Aquí se le hacen los reproches iniciales a Yahvé sobre sus mandamientos. Así, Fernando Savater utiliza la ironía de estos reproches para dejar claro a qué aspectos del mandamiento se refiere y a cuáles no.

Después, los estudia desde una perspectiva más actual; ayudado siempre por el Rabino Sacca, el publicista Marcelo Capurro y el economista Luis de Sebastián. Citas de estos y de otros pensadores le sirven para apoyar sus tesis, para aportar nuevas dimensiones de aquello que se está considerando o bien para aclarar sentidos de lo que se está diciendo. La galería de personas de que se ayuda está muy bien escogida, puesto que representan una pluralidad interesante. Es cierto que, en ocasiones, los mandamientos como tales se revelan inútiles para regular la sociedad actual; sin embargo, es la idea de la existencia de unos mandamientos la que no perderá vigencia nunca:

"Lo que debemos asumir no es la vigencia de uno u otro mandamiento, sino la idea de que vivir en la civilización implica aceptar un conjunto determinado de mandamientos que regulen de alguna forma la vida en sociedad."

Una idea que se revela de lo más provechoso para vivir a gusto en la sociedad y a gusto con uno mismo y conseguir tener una carita beatífica de paz conmigo como la de Savater.

Puede que las reflexiones no sea excesivamente profundas, pero lo que tiene este libro de bueno es que las aunan todas ellas, agrupan una serie de cuestiones que "el hombre de la calle" devliniano se hace (o debería hacerse) todos los días; las enlaza unas con otras y las relativiza… Así pues, aunque el libro no constituya una síntesis del pensamiento del autor, ni suponga tampoco una novedad mayúscula, sí constituye una gran ayuda para el lector al que le inquieten ciertos temas fronterizos como son la eutanasia, el deseo sexual o la envidia… En algunos casos, las directrices que Savater deja atisbar para perfeccionarse como persona pueden sonar un tanto idealistas y alejadas de la realidad. En cualquier caso, no son más que opciones a las que, según el autor, aspirar…

El librito concluye con una justificación para la existencia de un dios terrible como Yahvé que pide que se le ame a él y sobre todas las cosas y que exige una represión de muchos de los deseos de los hombres. Y bien… según Savater, si no existiese un dios terrible capaz de imponer unos castigos terribles a quien no cumpliese con sus mandamientos, entonces… violaríamos tales mandamientos y…

"Un mundo así sería horrendo. Ese dios terrible es el que representaría el rostro del mundo sin dios. La divinidad que castiga es, en el fondo, lo que los hombres serían sin las limitaciones impuestas por el dios. Es cierto que Yahvé puede resultar espantoso, pero los hombres sin tabúes pueden resultar peores."

Nada más humano, por lo visto, que dios todopoderoso 🙂

http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/200502.htm

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2 Comentarios Los diez mandamientos en el siglo XXI ( Fernando Savater)

  1. virgilio sierra

    El filósofo fernando Savater es muy famoso, pero a la vez muy ignorante; porque usó para los diez mandamientos una tabla adulterada por el Papa PioX en el año 1905. Tal parece que los españoles ninguno lee la biblia. los verdaderos mandamientos que Dios le dió a Moises, están en Exodo 20 y tambien en Deuteronomio 5. Dicho Papa desapareció el segundo mandamiento para darle paso a la idolatría. Ademas, las masacres a traves de la historia han sido perpetradas por el vaticano en nombre de «dios»como tambien los del islam en nombre de su «dios»

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