[Il flore di retorica]. Entre las obras que enseñaban a escribir y hablar en público en lo relativo a las distintas tareas de la vida comunal, tiene su importancia la obra del fraile Guidotto da Bologna (siglo XIII), dedicada al rey Manfredo de Sicilia, entre 1250 y 1266. y muchas veces refundida después de la muerte de su autor. Necesariamente la obra parte de un libro muy divulgado en la Edad Media: la pseudociceroniana Retórica a He- renio (v.); es más bien un compendio en varias partes, del que se sirve para difundir los preceptos de la elocuencia clásica entre los menos cultos. Los conceptos más importantes son los relativos al pensar y exponer en público la oración, en las varias partes de que se compone según el arte retórico de aquellos siglos. Fray Guidotto no olvida su experiencia de predicador, y sabe dar a sus consejos el tono de una continua práctica del asunto. Mucho menos olvida los principios de un famoso maestro de retórica de la misma Bolonia de su tiempo: Guido Fava. Si se tiene en cuenta la importancia que asumía en la vida civil de las ciudades italianas el arte de discutir los problemas ciudadanos en las públicas asambleas y en las embajadas, esta obra merece nuestra consideración, aun cuando fue dejada de lado al cabo de poco tiempo, frente a las nuevas exigencias del pensamiento y de la literatura. Guidotto es digno de ser citado junto a Brunetto Latini, que comentó el primer libro de la Invención (v.) de Cicerón (la invención es una de las cinco partes de la retórica) y se sirvió de la obra del orador latino en la última parte de su famoso Tesoro (v.). Las comparaciones entre Guidotto y Latini ponen a veces de manifiesto la identidad de los problemas en la cultura de la época; y no hay que olvidar que el propio Dante formó su preparación doctrinal en la escuela de Micer Brunetto.
C. Cordié

