[La Sfinge]. Volumen de acertijos publicado en Florencia en 1683. Son 382 acertijos, en sonetos con o sin estrambote, en octavas y cuartetas. Sigue el «Edipo» que contiene la solución con notas aclaratorias.
Los conceptos se indican a veces con alusivos juegos verbales (así el soneto sobre la «amandola» (almendra) empieza: «Amando la mia spoglia»); otras veces juega con palabras equívocas (del poeta pobre dice «todo el día voy haciendo estancias, / sin embargo casa no tengo si no alquilada»). Más a menudo la idea es determinada por medio de metáforas elegidas entre las más extrañas y cómicas, que, o se continúan en verdaderas alegorías o se enlazan de un modo grotesco unas con otras. Así, de Calepino dice que fue «hijo de un fraile»; de la esponja: «para llorar tan sólo beber necesito»; de la botella: «nazco en el fuego y me hace el cuerpo el viento».
Las antítesis florecen a cada paso (de la sal: la sienten los sordos, y no dice nada / sabe y nunca ha estudiado»; del rallador: «Ningún picor tienen mis miembros, / sin embargo a menudo me rascan el cuerpo»). A veces la parodia insinúa su sonrisa (del botón: «un punto sólo es lo que me aguanta») o asoma la moralidad (de la muerte: «el hombre se asusta al son de mi nombre, / sin embargo no tiene paz mientras no me encuentra»).
Así vemos definida gran cantidad de objetos, animales, profesiones, costumbres, juegos del tiempo, monumentos, especialmente florentinos; hay el índice de los libros prohibidos; del Decamerón dice: «solamente con desprecio de la boca puedo / nombrar al que el ser me dio»; habla del anteojo inventado por Galileo y, finalmente del mismo nombre del autor («uno que tiene la cabeza («testa») mala y la inteligencia sana»). Algunos de estos enigmas, con las notas relativas, son un documento de las costumbres del tiempo; todos, por su gracia toscana y la briosa soltura del idioma y del verso, asignan a Malatesti un lugar notable en la poesía jocosa del siglo XVII.
E. C. Valla

