[Lucidarium in arte musicae planae], Es uno de los dos tratados de teoría musical. Un códice de la biblioteca Ambrosiana que lo contiene juntamente con el Vergel (v.) lleva para éste la fecha de 1274, que, sin embargo, se considera falsa, ya que no parece conciliable con la dedicatoria de la obra a la memoria del rey Carlos II de Jerusalén y de Sicilia, muerto en 1309. El sentido del título está en la’ distinción entre «música llana» y «música mesurada», que Marchetto explica en la primera parte de su tratado.
«Música llana» (Música plana) es aquella en que las notas no están ligadas unas con otras por relaciones precisas de compás o mesura, y corresponde en esencia al antiguo canto litúrgico a voces solas hoy llamado «canto gregoriano» o «canto llano»; «Música mesurada» (Música mensurata) es, por el contrario, aquella en que las figuras de las notas cambian según el valor rítmico, y tales valores, están agrupados en esquemas bien definidos y sujetos a reglas precisas: se la encuentra en todas las formas de música polifónica. Esta segunda especie, que para aquella época era sin duda la más importante, está tratada por Marchetto en el Pomerium que contiene los fundamentos de la notación y del ritmo de la «Ars Nova» italiana.
El Lucidarium es necesariamente una obra de carácter menos actual (para aquella época), porque el canto gregoriano había florecido muchos siglos antes y todavía se teorizaba por tradición y necesidad didáctica. Con todo, es interesante como compendio de doctrina musical general, que contiene los habituales argumentos de los teóricos medievales (orígenes mitológicos y pitagóricos de la música); distinción de ésta en varias ramas, diversa y menos abstracta que la de Boecio; teoría de las proporciones numéricas de las que proceden los intervalos musicales; clasificación de éstos en consonantes y disonantes; teoría de los modos melódicos medievales, etc., pero todo ello expuesto y ordenado en conjunto con una claridad no común en tal género de escritos. En la distinción entre consonancias y disonancias Marchetto se manifiesta más bien como conservador, ya que no admite la consonancia de la tercera y de la sexta (que otros teorizadores de su época reconocían, siquiera fuera con reservas) y sólo admite que en algunos casos estos intervalos pueden ser soportables a pesar de su disonancia (esto es, cuando las dos notas que los forman se mueven por grados conjuntos en forma divergente, resolviéndose así en consonancia).
En cambio, Marchetto tiene puntos de vista bastante atrevidos acerca de los pasajes cromáticos; incluso parece que fue el primero que los admitió en la música a varias voces. Distingue tres formas de alteración cromática: el «b qua- drum», el «b rotundum» y la que él llama «falsa música», semejante a nuestro «sostenido», usada para el canto mensural y sólo excepcionalmente en el llano. Tales signos no corresponden todavía perfectamente a los modernos, ya que entre «becuadro» y «sostenido» no hay una neta distinción de significado, y también el «bemol» puede tener a veces función de «becuadro» en sentido descendente. Con todo, usados como Marchetto indica, representan ya un progreso notable para la notación musical. Distingue asimismo tres especies de semitonos: el cromático (por ejemplo de «do» a «do sostenido»), el enarmónico (de «la» a «si bemol») y el diatónico (de «si bemol» a «si becuadro»), distinción que evidentemente sólo concuerda en parte con la nuestra; además, considera el semitono cromático como el mayor, mientras que la acústica moderna considera como tal el diatónico, que Marchetto llama inarmónico. El Lucidarium está publicado en la colección de Scriptores ecclesiastici de Gerbert.
F. Fano

