Investigación sobre la ginecocracia del mundo antiguo en su naturaleza jurídica y religiosa [Das Mutterrecht. Eine Untersuchung über die Gynaikokratie der alten Welt nach ihrer religiösen und rechtlichen Natur], Obra fundamental de Johann Jakob Bachofen (1815-1887), historiador del derecho, filólogo y filósofo suizo, publicada en Stuttgart en 1861. Es una especie de visión-interpretación, a veces documentada con pacientes y originales investigaciones, pero más a menudo imaginaria, de la historia de los más antiguos pueblos europeos y asiáticos.
Con su método historicoimaginativo o, como se dijo también, afilológico, Bachofen se propone oponerse a las investigaciones historicofilosóficas de Mommsen y de los historiadores de su tipo, según él, demasiado áridos y abstractamente sistemáticos. ‘Contra ellos reivindica la importancia fundamental de la intuición en la reconstrucción del pasado y de las vicisitudes históricas por medio de documentos y testimonios. El valor de la interpretación intuitiva resalta sobre todo cuando se trata de estudiar antiguas instituciones que no pueden ser comprendidas y valoradas con un método estrictamente racional con riesgo de falsear el significado más profundo de usos, costumbres y mitos, cuyos motivos determinantes nos son a menudo desconocidos, y que reflejan una visión del mundo y de la vida completamente opuesta a la moderna. El estudio de esta mentalidad primitiva es conducido por Bachofen sobre el material fascinador e infiel de los mitos y las tradiciones misteriosofistas y religiosas y conduce al autor a la convicción de que el principio inspirador de la primitiva civilización de los pueblos más antiguos del Asia Central y de Europa es ofrecido por una concepción religiosa netamente «femenina», que se ha ido perdiendo poco a poco en el desenvolvimiento de la cultura y de la civilización occidentales, en las que permanecen elementos y recuerdos de ello, aun en medio del triunfo de una visión «masculina» o paternalista del universo.
Bachofen llega después a la conclusión de que una concepción materialista de la vida no es característica de este o aquel pueblo, sino típica de todo pueblo que haya llegado a un nivel particular en el desarrollo de su historia. Está caracterizada por el culto a la Madre interpretada en general como la Madre Tierra, pero, en todo caso, como el origen, la misteriosa unidad primigenia de la cual se han derivado después todos los elementos constitutivos del cosmos y de la vida histórica y humana. En el culto primordial de la Madre todos los pueblos coinciden; porque el culto refleja el principio primero del cual todos derivan. Sobre estas bases Bachofen desarrolla una concepción misteriosófica, según la cual la vida y la juventud de un pueblo dependen de la conciencia del vínculo primigenio que enlaza a la humanidad con la Madre eterna, fuente inagotable de energía vital. La visión materialista del universo se refleja, desde el punto de vista jurídico y social, en la institución del matriarcado, que Bachofen cree común también a todos los pueblos en un momento particular de su historia. El matriarcado es concebido no en su significado jurídico general, esto es, como aquella institución por la cual los hijos toman el nombre y asumen la propiedad no del padre, sino de la madre, sino en un sentido más universal y absoluto, por el cual se resuelve en un auténtico y verdadero dominio de la mujer y de la mentalidad femenina en una verdadera ginecocracia, cuya superioridad Bachofen exalta, así como su elevado valor humano y social, y que sin duda vino a ser una institución normal en las primeras épocas de la historia.
La distinción entre lo femenino y lo masculino llega a adquirir a menudo para Bachofen un valor pseudofilosófico en cuanto lo femenino se presenta como cosa espontánea procreadora, propulsora y recreadora de vida, como lo irracional, pero ligado a las fuerzas primigenias del universo; lo masculino, en cambio, es lo espiritual, lo racional, lo esquemático, lo abstracto, que, en nombre de una voluntad a menudo demasiado rectilínea y dogmática, reniega de las fuentes perennes de la vida. Desde este punto de vista debemos unir la posición de Bachofen con la concepción que por primera vez ha indicado Nietzsche, según la cual la vida y el espíritu son irremediablemente opuestos. Al mismo tiempo la obra de Bachofen ofrece sugestiones notabilísimas a los filósofos del decadentismo europeo tipo Spengler, los cuales ven en la orientación decididamente masculina de nuestra sociedad y de nuestra cultura una de las mayores razones de la decadencia europea.
E. Pací

