[Le livre des masques]. Colección de ensayos críticos de Remy de Gourmont (1850-1915), publicada en 1896. El prefacio y el subtítulo «Retratos simbolistas, glosas y documentos sobre los escritores de ayer y de hoy» reflejan el valor documental de la obra, a la vez que caracterizan los motivos más importantes en la historia de las letras francesas.
Las máscaras de diversos autores contemporáneos (plasmados con aguda precisión en los dibujos de M. F. Valloton) están captados con aquella delicadeza y despreocupación tan peculiares en los escritos del autor, particularmente en sus ensayos de los Paseos literarios (v.). El Simbolismo (v.) es estudiado a través de la experiencia de sus mejores figuras, prescindiendo de fórmulas críticas y literarias: poetas y escritores son presentados aquí con vivacidad y sencillez. Notables son las páginas sobre Maeterlinck, Verhaeren, Mallarmé, Samain, Renard, Lautréamont, Corbière, Rimbaud, Huysmans, Gide y Verlaine. Una útil bibliografía, aunque fragmentaria, cierra el volumen. En estos perfiles rápidos y bien informados con extensas citas y referencias diversas, el crítico se sirve de la exquisita versatilidad de su gusto para comunicar al lector el aspecto humano y permanente de los poetas más discutidos de su tiempo; y con aquel ropaje setecentista y racionalista que contradice su obra logra dar una visión precisa y breve de los diversos principios literarios, y en particular del simbolismo, sin caer en discusiones sutiles o en diatribas personales.
Estos ensayos fueron continuados en el Segundo libro de las máscaras [Le deuxième livre des masques], publicado en 1898, también acompañado con los certeros retratos de Vallotton. Insistiendo en su idea que propugna anular el reino, de las palabras abstractas, incluso en literatura, ya que una obra de arte no existe sino por la emoción que produce, Gourmont aspira a caracterizar con nuevos autores la naturaleza de tales emociones; si bien con demasiada frecuencia algunos juicios de poesías pasan de la alabanza al vituperio, la misión de un crítico consiste, en todo momento, en determinar con atención de científico y delicadeza humana los motivos del arte mismo. Así son tratadas obras y escritores, de Jammes a Fort, Elskamp y Schwob, con referencias y viñetas de Bloy, Helio y los Goncourt, páginas graciosas y de corte más bien periodístico que nos llevan primorosamente al mundo de los escritores de aquel tiempo.
C. Cordié

