Defensa de la Filosofía, Giovanni Gentile

[Difesa della filosofía]. Obra de Giovanni Gentile (1875-1944), publicada en 1921, y ya apa­recida en 1900 con el título La enseñanza de la filosofía en los Institutos [L’insegnamento della filosofía nei licei]. La polémica desatada en torno a la oportunidad y lí­mites de la enseñanza de la filosofía en el bachillerato superior interesaba ampliamen­te a las revistas pedagógicas y se reflejaba en los debates parlamentarios, hacia el año 1900. Con esta obra suya, Gentile sostiene la necesidad de esta enseñanza indicando que para el fin propio de la escuela clá­sica, es decir, la formación humanística, es necesario no ya limitar o suprimir las cá­tedras de filosofía, sino más bien dar a su estudio una mayor amplitud. La clara po­sición del concepto de filosofía es la con­dición necesaria para resolver la cuestión de su enseñanza; pero puesto que falta una adecuada conciencia filosófica, la po­lémica resulta vacía y las críticas a los programas, más que revelar una concreta idea de reforma, indican tan sólo la pre­ocupación predominante de que el estudio de la filosofía obstaculice o retrase en los jóvenes la formación de una mentalidad científica y positiva.

Si la enseñanza de la filosofía en el bachillerato superior produ­ce efectivamente unos resultados poco sa­tisfactorios, no es porque dicha disciplina sea inadecuada a las mentes juveniles, sino porque los horarios reducidísimos que se le reservan, y los programas, restringidos a los elementos de psicología, lógica y ética, hacen imposible una elaboración fecunda de las ideas. No es el destierro de la filo­sofía, sino la reforma de su enseñanza, lo que podrá descubrir su valor formativo. Para lograr tal reforma, es necesario que se restaure el concepto de la filosofía. «La filosofía nace con la reflexión, que es tan­to como decir con el nacimiento mismo del espíritu humano». El yo no es sino la re­flexión del espíritu sobre sí mismo, y por ello la conciencia de todo el contenido re­presentativo del espíritu. La filosofía aso­ma en todas las ciencias (porque es «con­ciencia», y no propiamente ciencia) y en todos los pensamientos de los hombres; una filosofía aparece inmanente en todo razo­namiento y en toda religión. Y puesto que todo educador debe proponerse actualizar en el educando el concepto del hombre, toda enseñanza literaria y científica debe hallar el necesario complemento en la filo­sofía, que es la conciencia del yo y de su mundo, la autoconciencia humana.

Si se desea mejorar seriamente la enseñanza clá­sica, hay que recordar que el fin de ésta no es suministrar al espíritu cierta canti­dad de conocimientos, sino formar el es­píritu mismo; es decir, que su oficio es formativo y no informativo. Esta obrita de Gentile sufre la influencia, naturalmen­te, del momento en que fue escrita y ex­pone los principios que luego aplicó en 1923 como Ministro de Instrucción pública de Italia.

E. Codignola