[De imaginum signorum et idearum compositione]. Tratado filosófico en latín de Giordano Bruno (1548- 1600), compuesto en 1591, afín al grupo de obras neoplatónicas y lulianas. Tiene en común con éstas (y. Compendio y Complemento del arte de Lulio, Lámpara combinatoria luliana) el carácter metódico de investigación del conjunto mnemotécnico, pero se resiente también del procedimiento netamente psicológico de la investigación que aparece en otras obras (v. De las sombras de las ideas, Sello de los sellos, Explicación de los treinta sellos). Este tratado se puede considerar también como un resumen de los precedentes.
También aquí, como en De las sombras de las ideas parte del concepto de que la potencia sensitiva se informa de todo lo sensible y el intelecto se dirige a la aprehensión de la verdad, en un conato jamás satisfecho, y describe los grados del conocimiento; del «sensus», que «in se sentit tantum», a la imaginación que «presentít etiam se sentire», a la razón, que «imaginari se percipit» al intelecto, que «animadvertit se argumentan»., a la divina mente que «in- telligentiam suam tuetur» y basándose en estos principios la obra describe el proceso de la formación de las imágenes y de las ideas para obtener sus leyes aptas para hacer más pronta la invención y la disposición, y más tenaz la memoria. El tratado está en prosa, intercalada aquí y allí de capítulos o párrafos en verso que, o exponen las leyes mnemónicas, o describen las imágenes mnemónicas vestidas de formas poéticas. Se divide en tres libros, y el primero de ellos en dos secciones. La primera sección se ocupa de los presupuestos teóricos del arte, y distingue las ideas, que son las cosas, y las sombras de las ideas, que son sus imágenes, reflejadas en nosotros. Sigue la exposición de los diversos modos de asociación de las ideas, esto es, las asociaciones puramente verbales y las reales, y un análisis de las condiciones que concurren a la claridad y a la fidelidad de la memoria.
En la segunda sección son expuestos los esquemas de las asociaciones, con la selección de algunas imágenes centrales que vendrían a ser, respecto a los ulteriores conjuntos imaginativos y mnemotécnicos lo que son las letras del alfabeto respecto a las sílabas y a las palabras. Las asociaciones enunciadas, a diferencia del De las sombras de las ideas, que enumera 30, son aquí 21, y mientras en De las sombras las imágenes son de personas, en el presente tratado son de cosas inanimadas y tienen sucesivamente por iniciales las letras del alfabeto. Entre las imágenes sensibles, las más importantes son las mitológicas. A ésas está precisamente dedicado el segundo libro, con digresiones poéticas: en él se demuestra que las ideas, concatenándose y dirigiéndose a una imagen sensible, son recordadas, aunque abstractas y dispares. El tercer libro es afín a la Exposición de los treinta sellos. Faltan a esta obra las referencias metafísicas que se hallan tanto en De las sombras como en el Sello de los sellos y más que otra cosa debe ser considerada como una ordenación y una ulterior elaboración de las ideas expresadas en las obras precedentes.
M. Maggi

