Cuestiones Peripatéticas, Andrés Cesalpino

[Questionum peripateticarum libri quinqué]. Publi­cada en 1569, es una de las obras fundamen­tales de Andrés Cesalpino (1519-1603). Cons­ta de cinco libros, en cada uno de los cuales se desarrollan problemas de filosofía y de biología, con predominio de los prime­ros en los libros I-IV, y de los segundos en el libro V. Cada una de las «cuestiones» des­arrolladas constituye una breve monografía, tratada con intención vivamente polémica, especialmente en lo que concierne a la bio­logía. La filosofía de Cesalpino es, sustan­cialmente, la peripatética, es decir, la de Aristóteles; en cambio, la orientación bio­lógica, experimental y descriptiva de la rea­lidad, presenta una forma completamente opuesta a la tradicional. Tema principal de la fisiología de Cesalpino es la función del corazón y de los vasos.

Éstos habían sido interpretados por Galeno (v. Arte médica) como conductos que dan paso al «pneuma» (espíritu) en sus tres formas; por el con­trario, Cesalpino, después de haber observado mediante disecciones que la parte iz­quierda del corazón no comunica con la derecha (como había afirmado Galeno), y apreciado los efectos de la ligadura del bra­zo, reconoce que los vasos sirven para la «circulación» de la sangre (término que es usado por vez primera en este libro), la cual pasa de una parte del corazón a otra, con intermedio de la circulación pulmonar. Junto a estas conclusiones, expuestas con absoluta claridad, encontramos que persis­ten, en cambio, afirmaciones erróneas, como, por ejemplo, que en el corazón tiene lugar un calentamiento de la sangre y que la res­piración actúa como refrigerante. A pesar de todo ello, la importancia de Cesalpino en el estudio de la circulación es grandí­sima, si bien fue más un genial observador que un verdadero experimentador. Los ex­perimentos sobre la circulación serán efec­tuados más adelante por Harvey y Malpighi, pero es indudable que los descubri­mientos del primero de éstos (v. Ejercicios de anatomía) tenían un claro precedente en Cesalpino.

C. Barigozzi