Quince piezas para piano de Modest Petrovic Musorgsky (1839-1881), compuestos en 1874 e inspirados en los cuadros de una exposición del pintor y arquitecto Víctor Hartmann. Diez de estos trozos son descriptivos, meditaciones subjetivas sobre otros tantos temas concretos. Los otros cinco — cada uno de ellos titulado «Promenade» y fundados todos en el mismo motivo, de sabor típicamente eslavo tanto en el ritmo como en la armonía — sirven de enlace y dan trabazón a la obra — que es una de las más bellas de la literatura pianística moderna —, haciendo de ella un magnífico conjunto, variado a la vez que homogéneo, típico y originalísimo.
Los cuadros en que se ha inspirado el compositor son: «Gnomus» el hombrecillo contrahecho y maligno; «El viejo castillo», con el trovador que da una doliente serenata; «Tullerías», con el bullicio de los muchachos en los senderos del parque; «Bydlo», el carro de ruedas altísimas, arrastrado por bueyes en la campiña polaca; «Ballet de los pollos en sus cáscaras», que era el bosquejo para el ballet Trilly; «Samuel Goldenberg y Schmuyle», dos judíos, uno rico y otro pobre; «El mercado de Limoges», con él vivaz parloteo de las comadres; «Catacombae, sepulchrum Romanum», con el mismo Hartmann visitando las catacumbas de París a la luz de una linterna; «La cabaña sobre patas de gallina», cuento popular ruso, de la bruja Baba Yaga; «La gran puerta de Kiev», o sea, el proyecto de Hartmann para una puerta monumental de una ciudad en estilo ruso antiguo con las cúpulas en forma de bulbo. La fantasía del genial músico traduce el tema de cada uno de los cuadros, con una riqueza de timbres que a menudo evoca un cromatismo vivamente impresionista. Ravel ha orquestado la serie entera, subrayando precisamente su mágico juego colorístico.
E. M. Dufflocq
Fue más que un hábil músico: fue, en cierto modo, un vidente. Su sensibilidad armónica es de una extraordinaria originalidad… casi a cada paso da la impresión de cosa nunca oída. (Dukas)
Con su arte libre de convenciones y de áridos esquemas, es único, y como tal persistirá. (Debussy)
No se preocupó de acrecer sus medios de expresión. Buscó simplemente traducir en sonidos las voces del alma que llegaban a él’ desde fuera y las que brotaban en lo más íntimo de su corazón. Y verdaderamente pisoteó las reglas y sacó de ellas la vida. (P. D’Alheim)
Él es el único que entre los «Cinco» muestra poseer la intuición del vidente… Mucho más que Balakirev, Cui o Borodin, Musorgsky refleja el espíritu de 1860 en Rusia; sus obras están en íntimo contacto con la literatura y la pintura de aquel período. Aunque sus amigos le considerasen con cierto temor como revolucionario, sus obras prueban que los ideales artísticos por él perseguidos, eran suficientes para provocar, una vez realizados, la evolución del arte musical. (M. Montagu-Nathan)

