Chung Shuo, Wang T’ung o Wang Chung-yen

[La tesis del medio]. Obra china de Wang T’ung o Wang Chung-yen (583-617), confucionista que escribió seis libros en el estilo de los clásicos de la Chi­na. Chung-Shuo, la única obra suya que nos queda, está escrita en un estilo seme­jante al de los diálogos de Confucio, de quien se considera verdadero sucesor.

Al comienzo del libro, imitando la queja del maestro, dice: «¡Es verdaderamente difícil practicar las enseñanzas de los sabios prin­cipios antiguos!» Seguidamente indica por qué una sociedad virtuosa debe practicar las enseñanzas del duque de Chou y de Confucio; y afirma que el desorden procede de la falta de la práctica de esas enseñan­zas. Pero en estos desarrollos suyos sigue tan servilmente algunas veces las actitudes del maestro que se expone a ser acusado de absoluta falta de personalidad. Así Con­fucio se había considerado como sucesor de la cultura clásica diciendo cuando los Ch’iang querían matarle: «Si el cielo no quiere que esta verdad perezca, ¿qué po­drán hacer los Ch’iang contra mí?» Y Wang Chun-yen dice: «Hace mil años que no ha habido nadie que continúe la obra de Con­fucio, sino yo». Confucio preguntó una vez a sus discípulos cuáles eran sus deseos, y así lo hizo también nuestro filósofo. Confu­cio lloraba a la muerte de Yen Yüan, su mejor discípulo, y también nuestro filósofo llora la muerte de Tung Chang, su mejor discípulo, con palabras en todo parecidas a las de Confucio…

En realidad la obra de nuestro filósofo se presenta como una in­terpretación minuciosa y escrupulosa de la doctrina de Confucio: practicar los ritos, educar a los jóvenes, emplear a los capaces y virtuosos, ser riguroso en premiar y en castigar: en suma, ha dicho todo lo que enseña la escuela confuciana. Pero con un tono que corresponde a una sociedad refi­nada como lo era la de Lao-Tse. La ética de Wang T’ung consiste en mantener siem­pre el «justo medio» (v. Chung Yung), rec­tificar el corazón y hacer sincero el pen­samiento (v. Ta Hsüeln). Y precisamente en todo su tratado de moral revela su in­tención, que consistía, en el fondo, en con­ciliar las tres escuelas: confucionista, taoísta y budista, para que se crease una armo­nía práctica en la esfera política. Dada su forma de diálogo, el Chung Shuo no nos presenta una doctrina sistemática, sino una serie de breves críticas que muestra a ve­ces singulares profundidades de pensamien­to. Cfr. A. Forke, Lun-heng, «Mitteil d. Seminars f. Orient. Sprachen» (Berlín, 1906); Wang Ch’ung and Plato, on death and inmortality, «Journ. China Branch Roy. Asiat. Soc.» (XXXI, 1899); A. B. Hutchinson, The Critical Disquisitions of Wang Ch’ung, «Chi­na Review», VII y VIII.

P. Siao Sci-yi