Cedulilla de las Diversas Artes, Teófilo

[Schedula diversarum artium]. Tiene forma de enciclopedia técnica; es el más impor­tante libro de arte del primer Medievo, compuesto en lengua latina en el siglo XII por un sacerdote, Teófilo, al que se ha que­rido identificar con el monje benedictino y orfebre Roger, que vivió hacia 1100 en el convento de Helmershausen de Sajonia. La obra — que refleja experiencias de varias civilizaciones artísticas, como la bizantina y la musulmana, confluyendo en el arte ro­mánico de occidente — comprende tres li­bros: el primero, de preceptos para la mi­niatura y la pintura mural; el segundo, para la fabricación de vidrio y la pintura sobre vidrio; el tercero, trata de la fusión y de la técnica de los metales, del modo de tra­bajar el marfil, las gemas y el oro. Tienen para la pintura, según Teófilo, importancia esencial la composición y la mezcla de los colores: a la visión de los colores y de la luz atribuye él inconscientemente valor de contemplación mística, de acuerdo con la especulación sobre el arte y con el exaltado gusto cromático medieval. El centro de in­terés del escritor no es la persona del ar­tista, sino la obra a realizar: la decoración y el arreglo de la Iglesia, casa de Dios. El arte halla su única justificación sirviendo a las verdades reveladas, y el artista se anula humildemente en su obra, ya que lo que en ella supera a la pura técnica, tiene su origen directo en la mente de Dios y en la fe en Él. Como consecuencia de estas pre­misas místicas, la obra tiene una forma de recetario técnico: falta todo interés por la imitación de la naturaleza y por el desen­volvimiento histórico del arte, cuyo origen se remonta al pecado de nuestros progeni­tores, según un concepto caro al enciclope­dismo escolástico medieval y recogido tam­bién en el Libro del Arte, de Cennini. La Schedula, conocida todavía en el tardío Me­dievo y hasta en el siglo XVI, fue descu­bierta de nuevo en el siglo XVIII por Les­sing y se publicó poco después de la muerte de éste; otras ediciones y estudios nota­bles se hicieron en época moderna.

G. A. Dell’Acqua