[Halotti Beszéd]. Es el primer monumento lingüístico húngaro con sentido completo. Fue escrito hacia 1200, en el sacramentarlo llamado más tarde Códice Pray.
Consta de dos partes: la primera es el sermón propiamente dicho, de treinta y dos líneas; la segunda, de seis líneas, es la plegaria, lo menos medio siglo posterior. La Oración comienza con frases concisas y bien formadas: «Bien veis con vuestros propios ojos, hermanos, lo que somos: sólo polvo y cenizas».
La gracia de Dios colocó al hombre en el paraíso, pero, con el fruto prohibido, comió la muerte para sí y para sus hijos. Nadie puede evitar la tumba. Este escrito constituye la fuente más importante para el conocimiento de la lengua húngara antigua, no muy distinta de la moderna, aunque ésta se haya enriquecido durante los 700 años posteriores.
El texto, aparte alguna palabra hoy muerta, todavía es inteligible. No se trata de una traducción, sino de una recomposición libre; por eso gramaticalmente no es tan latinizante como numerosos textos traducidos más tarde.
M. Benedek

