[De Verbo Mirifico]. Obra del humanista alemán Johann Reuchlin (1455-1522), publicada en 1494.
Es un tratado sobre la Cábala, bajo la forma de diálogo entre Baruchia, sabio judío; Capnion (nombre helenizado dé Reuchlin), sabio cristiano, y Sidonio, filósofo griego de la escuela de Epicuro.
El mismo Reuchlin expone el tema en el prefacio: «He inducido a tres filósofos de opiniones contrarias a discutir sobre la palabra maravillosa (el tetragrama hebraico: Y H W H, antiguo nombre israelita de Dios), para que de la discusión resalte la propiedad oculta de los nombres sagrados. Así, entre tantos nombres tendremos la oportunidad de escoger el supremamente maravilloso y cierto».
En el primer libro la concepción epicúrea de la Divinidad ociosa y de la inutilidad de la plegaria, sostenida por Sidonio, és refutada por Capnion y Baruchia. En el segundo sé habla de los peligros de la magia, de los milagros privativos de Dios, llevados a cabo también entre gentiles y por obra de los filósofos; de la asociación de la mente humana con la divina.
Luego, después de haber tratado del origen de la lengua, de la escritura, y de los judíos y de los otros pueblos del mundo antiguo, se pasa a tratar de los nombres arcanos de Dios en la Biblia (e incidentalmente en el mundo griego), y en especial del inefable tetragrama Y H W H, que es estudiado, analizado y exaltado, demostrando su poder sobre todo otro nombre, poder revelado en la historia y en numerosos prodigios.
Se cita una salmodia maravillosa de setenta y dos versos de los Salmos, cada uno de los cuales incluye el tetragrama, sustituido por la palabra «Adonai». Al tetragrama rinden homenaje, según Sidonio, los cuatro elementos, el tetrágono, el cuaternario filosófico y órfico, las cuatro cualidades físicas y las del espacio y del movimiento, así como las cuatro facultades del alma y las figuras y formas geométricas y de los números, etc.
En el tercer libro, Capnion, con gran aparato teologicofilosófico y misticomágico, habla del Logos, Unigénito hijo de Dios, y de la Trinidad, de la Creación y del misterio órfico (Noche, Cielo, Éter); del Cielo, padre de todo, de los distintos nombres y apelativos de Dios, y de la fe en la Trinidad, hasta que se llega al nombre sagrado de I H S W H, resultante de la introducción de una S en el centro del tetragrama.
«No hay fuerza ni poder en la tierra o en el cielo que a tal nombre puede resistirse, ni nombre más santo o religioso; como se demuestra en los milagros efectuados por los Apóstoles y en todos los tiempos en nombre de Jesús — concluye Capnion —; él es nuestro consuelo, audacia, ánimo, y nuestra esperanza. Y Cristo no existe sin la cruz.
Dondequiera que dos o tres estén asociados en su nombre, Cristo está con ellos». La obra fue vivamente atacada, especialmente por el inquisidor Jakob Hochstraten, y la oposición desembocó en una persecución por filo judaismo que amargó toda la vida de Reuchlin.
G. Pioli

