Explicación Alegórica del Libro de las Leyes, Filón de Alejandría

Alegoría de la historia del alma humana y de sus relaciones con Dios, redactada como comentario al Génesis (v.) por Filón de Alejandría (n. alrededor del 20 d. de C.), el máximo representante de la filosofía judaico alejandrina.

Es un vasto comenta­rio alegórico, versículo por versículo, de pasajes del Génesis. La idea fundamen­tal de la obra es que en la historia del primer hombre todos los autores del dra­ma, sus acciones y las situaciones que re­sultan de ellas son, en el Génesis, alegorías de los estados del alma; la obra entera es, pues, un tratado más bien arbitrario de psicología y ética. Carácter distintivo de este comentario es unir la fe más viva en la inspiración de la Escritura, con la mayor libertad de crítica. En varias ocasiones Fi­lón dice que el texto sagrado tomado en sentido literal es insignificante e incom­pleto: él deduce de esto que debe esconder entre líneas algún oculto significado, que es menester sacar a la superficie por medio de la meditación y con la asistencia divi­na.

La Creación no puede haberse desarro­llado en un período de seis días, ni siquiera en el tiempo: «Sería estúpido creerlo así, porque el tiempo no ha tenido origen sino con el mundo»; se trata de una distribu­ción simétrica y armónica; pues «la natu­raleza se complace en el número siete». La historia de la creación de Eva de la costi­lla de Adán es una parábola encaminada a ilustrar el origen de la percepción sensi­ble que se torna activa cuando el Espíritu está en reposo. Aunque en otras obras el autor parezca reconocer a los diversos per­sonajes bíblicos un carácter histórico, no da aquí mucha importancia a la cuestión; pero no reconocer el carácter de verdad a un solo pormenor de la Biblia sería para el autor pecado mortal. La materia para sus revestimientos alegóricos y comentarios parenéticos se la proporciona especialmen­te la filosofía platónica y estoica; es mé­rito de esta obra el haber interpretado el Antiguo Testamento en términos de filosofía griega, estableciendo de este modo un puen­te entre el Judaismo y el Helenismo. En­tre los varios tratados que corresponden a los diversos pasajes del Génesis, los prin­cipales son: «De los Querubines», «De los sacrificios de Abel y Caín», «De la Agricul­tura de Noé», «De la embriaguez», «De la confusión de las lenguas», «De la emigra­ción de Abraham», «De los sueños».

El co­mentario procede en la Alegoría de las leyes, modelado, en cuanto a la forma, so­bre el Midros rabínico, más que con ila­ción lógica y sistemática por asociación de ideas, aún cuando sólo sean ocasionales. En substancia, el texto del Génesis no propor­ciona sino ocasión y pretexto para una amplia exhibición de conceptos filosóficos, reflexiones y sugerencias éticas, observacio­nes psicológicas; sistema no muy diferente del de la parenética sagrada motivada por pasajes de la Escritura habituales entre los oradores sagrados. La influencia de Filón no tardó en dejarse sentir especialmente en algunas figuras conspicuas del Cristianis­mo alejandrino como Clemente y Orígenes, y entre los latinos Ambrosio y Agustín, el último de los cuales reconoce la agudeza de Filón aunque deplorando como cristiano, sus deficiencias. Fue considerado en el número de las «animae naturaliter Christianae». Edición «princeps»: L. Cohén y P. Wendel, ed. mayor y ed. menor. (Berlín, 1896 sig.).

G. Pioli