El Descenso de Istar a los Infiernos, Anónimo

La literatura babilónica y asiria abundaba en textos míticos concernientes a la diosa de la guerra y del amor, Istar. El más importante de estos textos es el que suele llamarse Descenso de Istar a los infiernos, que, con estilo vivo y poético, proyecta alguna luz sobre las ideas que los antiguos mesopotamios se habían formado acerca del más allá, sobre el infierno, que estaba bajo tierra y al que después de muertos iban a parar los difuntos, para llevar una vida oscura e infeliz, sin luz ni alegría. Como la gran ciudad de los muertos estaba rodeada de siete muros, la diosa fue en seguida detenida por el por­tero de la puerta del primer muro del re­cinto del reino de Ereshkigal. Éste no la deja proseguir hasta después de haber obtenido el permiso de la reina. Istar debe quitarse sucesivamente, al franquear cada puerta, trozos de sus vestidos y todas sus joyas, hasta que por fin llega a presencia de Ereshkigal completamente desnuda. Istar se arroja furiosa contra la reina, porque quiere recobrar a su Tamüz, con lo que provoca la intervención de Namtáru, el cual, excitado por su dueña, toma a la po­tente diosa del amor, la encierra en el pa­lacio y arroja contra ella a las sesenta en­fermedades.

Consecuencia del descenso de la diosa Istar al «arallü» es el cese de la vida amorosa entre los hombres y los ani­males. El mensajero de los dioses, Papsukkal, está muy preocupado por tal estado de cosas y se dirige en busca de consejo al más sabio entre los dioses, Ea, dios del agua y de los encantamientos. Ea forma un dios y lo manda a Ereshkigal para persuadirla de que deje salir a la tierra a la diosa del amor. La reina de los infiernos accede a la demanda del dios y encarga a su mi­nistro Namtáru rociar a Istar con el agua de la vida y dejarla salir a la luz. Al pasar por las siete puertas, la diosa vuelve a recobrar sus vestidos y sale por fin a la tierra, donde la vida vuelve a tomar el ritmo de antes. Los antiguos mesopotamios tenían un texto mítico semejante a éste, que trataba del descenso de la misma diosa a la morada Ekur del dios Enlil. Otros tex­tos celebraban su exaltación. Los textos se conservan ya en redacciones sumerias, ya en redacciones acadias. Edición del Des­censo, por Jensen, en Keilinschriftliche Bi- bliothek, VI, I (Berlín, 1900, 80-91).

G. Furlani