Apocalipsis de Nuestro Tiempo, Vasilij Vasil’evic Rózanov

[Apocalipsis nasich dnei]. Libro de aforis­mos y anotaciones fragmentarias del escri­tor ruso Vasilij Vasil’evic Rózanov (1856- 1919), publicado en 1918. Rózanov en una áspera requisitoria contra el cristianismo, ataca a Cristo adorando a Dios; la religión es para él «lo más esencial, primordial, ne­cesario»; pero su Dios es una entidad vaga, sin la menor relación con los dogmas de la Iglesia. El Apocalipsis de nuestro tiempo fue escrito en el período más duro de la re­volución rusa, cuando Rózanov, hambriento, vivía vendiendo leche a sus vecinos y re­cogiendo sobras en estaciones y cafés.

Li­bre del temor de la censura religiosa, de­finitivamente abolida, expresa con cínica franqueza su concepción religiosa, advirtiendo a los lectores que no tiene en el fondo más preocupación que la de poder comer. Empieza afirmando que el sol se encendió antes que el cristianismo y no se extinguiría si éste acabase, y examinando si el sistema solar está comprendido en el «Evangelio» o el «Evangelio» en el sis­tema solar, llegar a la conclusión de que el «Evangelio» no tiene nada que ver con la vida de los hombres: «el cristianismo no es cosmológico»…; «la hierba no brota en su superficie»… Como Pascal, también Ró­zanov tiene un sentido trágico de la muer­te, pero no cree ni en la inmortalidad in­dividual ni en el Juicio Universal. Y se re­fugia en una exaltación de la vida justi­ficada en sí misma, en la idea de una divi­nidad de los vivos que se aproxima a Nietzs­che. Ataca tanto a los revolucionarios como a los imperialistas «podridos hasta la mé­dula»; al «Evangelio» opone el «Apocalip­sis», «el libro misterioso y terrible que os quema la lengua mientras lo leéis… El ru­gido, la ira, el furor del Apocalipsis es el juicio sobre las Iglesias. Lo que sucede en nuestra época es debido a la impotencia del cristianismo para organizar la vida huma­na, para darnos una existencia terrestre, verdaderamente terrestre».

Vencer a Cristo significa para Rózanov abolir el pecado ori­ginal, cuya consecuencia directa ha sido hacer surgir en el hombre el sentido de la vergüenza por la terrenalidad, por la fe­cundidad. La tríade cristiana: «Cristo, hie­lo, muerte» está sustituida con «Dios, sol, sexo», fundamento de todas las creencias primordiales. Las últimas páginas de este extraño Apocalipsis fueron escritas en el monasterio Troicko Sergeeva Lavra. el fa­moso centro de la ortodoxia, donde Rózanov fue recogido poco antes de su muerte. Gran-de fue la influencia de este revolucionario de la moral sobre la literatura contempo­ránea rusa por su estilo incisivo y paradó­jico, por sus consideraciones sobre el Cris­tianismo y sobre todo por su exaltación del sexo

O. S. Resnevich