Ludro y su Gran Jornada, Francesco Augusto Bon

[Ludro e la sua gran giomata]. Primera comedia de la llamada trilogía de Ludro (v. más abajo El matrimonio de Ludro y La ve­jez de Ludro), de Francesco Augusto Bon (1788-1858), en tres actos, representada por vez primera en 1883. Inspirada en parte por algunas comedias goldonianas, El hombre de mundo (v.) y El café (v.), y en parte por el Barbero de Sevilla, de Beaumarchais, sigue la fórmula acostumbrada de la co­media de carácter de Goldoni, en que va­rios acontecimientos se desarrollan en torno a un personaje principal; de una parte está el amor de Lodovico y Angelina, combatido por sus respectivos padres; de otra, la des­graciada situación de Giulio caído en manos del usurero Prospero, que pretende a su es­posa, pero Ludro (v.), traficante sin escrú­pulos y sin embargo hombre de buen co­razón, consigue combinar el matrimonio de ambos fingiendo un rapto, y salvar a Giulio haciendo caer a Prospero en sus pro­pias redes. Esta comedia obtuvo gran éxito gracias a su construcción y acertados per­sonajes, como Bárbara, viuda bondadosa y astuta; el usurero Prospero, Carletto, ayu­dante de Ludro, y particularmente Ludro, personaje completamente convencional pero perfectamente delineado. Se nos muestra aquí una Venecia algo decaída, en que el comercio parece ceder lugar a la usura y la prudencia a la astucia, pero que toda­vía muestra su vitalidad en las plazas, en los canales y en los cafés; lo que conduce la acción no es la espontaneidad del personaje, sino la habilidad del autor. Todo lo que se nos presenta, y el protagonista en primer lugar, vive en el artificio de la escena, y el autor lo sabe preocupado únicamente por entablar, al modo de los antiguos cómi­cos, pero con mayor finura, un alegre co­loquio con el público.

U. Déttore

#    La segunda comedia, El matrimonio de Ludro [II matrimonio di Ludro], fue es­trenada en 1836. Ludro intenta ahora rea­lizar un matrimonio por su propia cuenta, casándose con la vieja y rica Lucietta, pero su joven ayudante, Ludretto, consigue suplantar a su amo. Ludro intenta conven­cer a Lucietta de que su pretendiente es un pelagatos que sólo desea su dinero, pero Ludretto puede fácilmente desmentirlo pre­sentando un tío, Fabio, que ha venido de Florencia para anunciarle una rica heren­cia. Pero ahora que es rico, a Ludretto le parece inútil casarse con una vieja, y aban­dona a Lucietta sin imaginar que Fabio no es sino un compadre de Ludro enviado por él para conducirle a aquella decisión y mos­trar a la vieja sus propósitos. Así Ludro puede realizar su interesado sueño de amor, mientras Ludretto se consuela casándose con la modista de Lucietta. Esta comedia es tan viva como la primera, pero, habituados ya al tipo del protagonista, percibimos más el artificio. Es una comedia escrita sobre todo para divertir y, como la que seguirá, entra, sin añadirle nada, en la afortunada estela de la anterior.

U. Déttore

*    La vejez de Ludro [La vecchiaia di Lu­dro]. También en tres actos, fue represen­tada en 1837. Girolamo, tutor de Teresa, querría casarse con ella para quedarse con su dote, o casarla con quien renuncie a su patrimonio, pero Ludro, desviando, como de costumbre, en perjuicio de sus autores los enredos que Girolamo y Ludretto traman contra él y contra Teresa y Roberto, ena­morado de ella, consigue unir a los dos amantes. La trama de esta comedia es más sencilla que la de las anteriores, pero más por cansancio que por su propia estructura. Es otra vez una variación sobre un perso­naje ya gastado, que añade poca cosa a sus caracteres.

U. Déttore