Obra en tres actos del comediógrafo español Jacinto Benavente (1886-1954), estrenada en el teatro de la Comedia, de Madrid, el 19 de enero de 1901.
En ella se plantea el problema de un matrimonio joven, enamorado, que, llevados por las modas de los tiempos, se creen obligados a disimular sus auténticos sentimientos para no ser cursis. Rosario, la esposa, juega de muy mala gana el papel de despreocupada que su esposo le dicta a cada momento de la vida social en común. Agustín, su marido, es un buen muchacho que vive pendiente de lo que se lleva y de lo que no se lleva en la vida matrimonial en relación con la sociedad. Intervienen unas primas de Agustín, sobre todo la llamada Lola, que a nada dan importancia y que tienen una reputación equívoca de mujeres despreocupadamente ligeras; y en realidad no lo son; lo aparentan con cierto entusiasmo, como su propia madre y su egoísta padre. La única persona seria (y por eso la consideran todos muy aburrida y anticuada) es Flora, anciana tía de Rosario que la educó y enseñó a considerar las relaciones humanas como cosa seria y digna del mayor respeto. A ella acaba sumándosele el Marqués, padre de Agustín; y ambos protegen la decisión de Rosario de llevar al ánimo de su marido el convencimiento de lo superfluo e inútil que resulta vivir pendiente del dictado de una moda, pues el verdadero amor, el verdadero sentimiento, no puede ni debe estar sujeto a la consideración de cursi o no cursi. Todo se resuelve felizmente, porque el matrimonio, después de tantas vicisitudes, se siente más unido que nunca y resuelto a afrontar la verdadera existencia.
C. Conde

