La Danza de los Siete Pecados Mortales, William Dunbar

[The Dance of the Seven Deidly Synnis. The Dance of the Seven Deadly Sins]. Poemita satírico grotesco del poeta escocés William Dunbar (1450?-1520?), que mejor que en ninguna otra de sus obras da aquí la medida de la extraordinaria fa­cilidad verbal y del genio fantástico que le erigen en una de las figuras más notables de la historia y de la literatura angloescocesa de todos los tiempos, el único poeta escocés digno de ser recordado junto a Burns, y en cierto sentido, un predecesor de Rabelais.

Escrito en estrofas líricas de doce versos, el poemita, aunque el autor fuera durante cierto período de su aventu­rera vida fraile franciscano, no se propone la edificación de los lectores. Se trata, en sustancia, de una especie de grotesca dan­za macabra, seguramente imitada de algu­na representación sacra de su tiempo. Las distintas personificaciones de los pecados mortales desfilan, en el infierno, ante Belcebú, dando con ello ocasión al narrador de describir a cada uno de los grupos (ira­cundos, lujuriosos, dados a la gula, etc.) con verdadero gusto y con evidentes fines satíricos, especialmente sobre cosas y per­sonajes escoceses. La danza termina cuan­do, invitados los escoceses presentes a des­filar en cortejo a la manera de su país («highland pageant»), arman tal bacanal, que el demonio, ensordecido y colérico, los envuelve en una densa nube de humo y los hunde en las más bajas regiones infer­nales.

Las reminiscencias abundan, pero el vigor original del escritor hace perdonar muchos defectos, así como las ordinarias costumbres del tiempo justifican, al menos parcialmente, la licenciosidad del conjun­to. La riqueza del vocabulario y la extra­ordinaria habilidad del versificador, siem­pre pronto a intentar nuevos experimentos prosódicos, elevan a Dunbar a un nivel bastante superior al que alcanzan sus con-temporáneos; en su curiosidad, en su falta de prejuicios, en su continuo experimentar, es ya su obra un anuncio del Renacimiento.

L. Krasnik